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Los Menores

Miércoles 28 de noviembre de 2012  

De la fatídica noche del Madrid Arena nos quedarán, además de cuatro vidas truncadas, la temeraria gestión municipal de los espacios públicos y la codicia insensata de empresarios que no miden las consecuencias de un acto multitudinario que incumple las ordenanzas. También recordaremos la nulidad de la alcaldesa Botella para enfrentarse a una crisis, no tanto por su escasa sensibilidad al abandonar la ciudad que representa cuando en ella acaba de ocurrir una desgracia, como por esa especie de fastidio que refleja su rostro cada vez que se ve en la tesitura de dar explicaciones. Y ¿para qué están nuestros representantes si no es para darlas?

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