Elvira Lindo

 

Mentira y Piedad

Domingo 8 de marzo de 2015  

Lo que me gustaría saber es cuál es el impulso que conduce a algo tan complicado como fabricarse una vida falsa. Aunque más me inquieta la risotada colectiva: hay personas que no se imaginan nunca como víctimas de un trastorno mental. Con lo cerca que estamos todos de perder la cabeza. EL ARTICULO SIGUE AQUÍ >> 

 

Guerra y Paz

Domingo 1 de marzo de 2015  

La política es tan caprichosa que cada cierto tiempo se hace una la promesa de no pensar en ella. El politólogo Sánchez-Cuenca me ha reprendido en alguna ocasión por meterme donde no me llaman: la política, argumentando que es cosa de los que entienden, que son, obviamente, los que salen de la facultad de Políticas, una facultad en la que desde hace años se venía cociendo el futuro del mundo a fuego lento y nosotros, los indocumentados de fuera, estábamos ahí, ignorantes del estado de la cocción. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

Niños de Ayer

Sábado 21 de febrero de 2015  

Hay algún momento en que todo creador siente la necesidad de contar su infancia. Es el gran misterio, la caja negra, los años que contienen casi todo. Louis Armstrong sobrevivió a una niñez en un prostíbulo gracias al amor de su abuela y a quienes supieron ver en él un niño prodigio, lo que siguió siendo, por cierto, el resto de su vida. Los hermanos Marx eran cómicos de nacimiento pero vivieron de su comicidad gracias a una madre coraje. Proust deseó desesperadamente que su madre le diera un beso de buenas noches; el resto está escrito en siete tomos. Gila describe como nadie lo ha hecho el Madrid popular, el de las buhardillas, y Arturo Barea el de las lavanderas del barrio de las Injurias. Harper Lee, que tanto ha dado que hablar esta semana, contó su infancia en una novela e incluyó como personaje al que fuera su compañero de correrías en Monroeville, Truman Capote, el niño pedante y desamparado que también narró su niñez en Alabama valiéndose del velo de la literatura. Yo colecciono infancias, ese momento de la vida en el que cualquiera, desde el tierno de corazón hasta el que habrá de convertirse en un repugnante asesino, tiene derecho al perdón. No sé si la infancia explica el futuro, pero los psicólogos afirman que las vivencias de los seis primeros años condicionan la capacidad de sobreponerse a la desgracia o de encararla y convertirla en jugosa experiencia. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ >> 

 

La Decisión de Tania

Sábado 14 de febrero de 2015  

Nada más humano que desear que los amigos opinen como tú. Sobre todo, en política, que es donde uno pone, no se sabe muy bien por qué, gran parte del apasionamiento verbal que se le escatima a otras causas de la vida. Este es uno de los momentos de la historia (estamos condenados a ser historia en un futuro) en los que queremos que los nuestros, amigos y familiares, se decanten por lo mismo que nosotros, que apuesten por las mismas siglas, que paseen en las mismas manifestaciones, que vean la paja sólo en el ojo ajeno y jamás la viga en el propio, que repitan las mismas consignas, que compartan idénticos rankings de los más decentes, los más corruptos, los más deshonestos, los salvadores, en fin, los buenos y los malos. EL ARTICULO SIGUE AQUI – >>

 

Lectores y Piratas

Lunes 2 de febrero de 2015  

Del 58% de los españoles que dicen leer en formato digital, solo el 32% paga por las descargas. El restante 68% lo hace de manera ilegal”. Leo estos datos en un informe publicado esta semana sobre la crisis en el sector del libro y, en realidad, lo que respondería a mis impulsos sería dejar este artículo donde acaban las comillas y que lo terminaran ustedes aportando opiniones. Porque a mí, como les ocurre a muchos autores, esta realidad me descorazona. Quien haga una interpretación mezquina de mi inquietud pensará que si así me siento es porque me va algo en ello, que se me va la pasta. Y eso me descorazona doblemente. Se diría que no hay ahora mismo en España posibilidad de expresar una opinión sin que tu adversario interprete que lo haces por interés. Si dices, por ejemplo, que lo que te preocupa es el nivel cultural de tu país, ¿qué quedas, como una idiota? EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

Yo No Veo Cine Español

Domingo 1 de febrero de 2015  

Como los cómicos poseen la particularidad de tener más vidas que un gato, y más que el resto de los mortales, también saben que tan fácil es tener en la boca el amargo sabor del fracaso como saborear la dulzura del éxito. Se hacen viejos a la vista de todo el mundo pero su público se renueva y de pronto se convierten en ídolos de criaturas que acaban de abrir los ojos a la ficción. Leo hoy, en la necrológica de la actriz Amparo Baró, los excelentes logros de una andadura seria, entregada al teatro en sala y a aquel teatro en televisión que se quedó perdido en esos extraños tiempos en que por un lado se ofrecía la información editada por el régimen y por otro se exhibían en la tele obras de autores complejos y más subversivos de lo que la torpe censura era capaz de calibrar. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ->> 

 

Por Las Pintas

Sábado 24 de enero de 2015  

La noche del sábado 17 una historia de terror real, de las que quitan el sueño, se clavó en el corazón de muchos catalanes, tantos como para hacer que un documental se convirtiera en uno de los programas más vistos de la televisión catalana. Me refiero, imaginarán, a #CiutatMorta, la película que narra la pesadilla de cinco jóvenes que el 4 de febrero de 2006 fueron detenidos, torturados y finalmente condenados sin pruebas concluyentes de haber participado en la agresión a un guardia urbano que quedó tetrapléjico a consecuencia de un objeto contundente que alguien arrojó desde un balcón. Son dos horas de prolijo documental narrado de manera escrupulosa que nos conduce a través de una noche de pesadilla en la que la guardia urbana acude a disolver una fiesta okupa, pero al encontrarse con una baja en sus filas, acaba deteniendo arbitrariamente a unos chicos que pasaban por allí, les da de hostias y los lleva a un hospital donde, puestos a sumar despropósitos, añade a la lista de los cuatro detenidos a una joven, Patricia Heras, que había acudido a urgencias para curarse una brecha en la cabeza provocada por una caída de la bici. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ >> 

 

De escritoras y cómicas

Sábado 17 de enero de 2015  

La otra tarde, sin venir a cuento, me colé en el Teatro Español. Tengo una devoción infantil por los oficios manuales y quise pasar un rato en la peluquería del teatro para ver a Antoñita, viuda de Ruiz, ponerle la peluca al actor Juan Diego, que andaba estos días pasados encarnando a Ricardo III. Un cómico español no puede decir que haya sido bautizado en su oficio si no ha dejado su cabeza en manos de Antoñita, viuda de Ruiz, que así quiere que la nombren, con ese título nobiliario que recuerda a su difunto, maestro de posticería, prendas de cabeza y maquillaje teatral. La peluquería del Español bullía una hora antes de la función y con el ruido de los secadores parecía estar uno dentro de un helicóptero. De pronto, entró una dama en quimono. Tan delicada que tenía un aire verdaderamente oriental. Era Asunción Balaguer, viuda de Rabal, que también pasea la memoria de su Paco allá por donde vaya. Le dije que había conocido a su marido en el estreno de Goya en Burdeos y, con esa naturalidad de las ancianas para hacer un aparte en medio de la multitud, Asunción contó que el actor murió mientras sobrevolaban Burdeos, y que antes de comenzar con la crisis que le conduciría a la muerte pronunció su último deseo, “ahora me tomaría un benjamín”. Lo cual me parece el colmo de saber apurar la vida hasta el último sorbo. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

¿Respeto o miedo?

Lunes 12 de enero de 2015  

Venga, venga, antes de que se enfríen los cuerpos del tío Bernard, de Wolinski, de Charb, Cabu, Tignous, Honoré o del policía Merabet; antes de que se prolongue en exceso la defensa de los archisabidos valores de Liberté, Égalité, Fraternité que dan sentido a la República Francesa; antes de que nos pongamos demasiado cansinos con la condena del crimen y la defensa de las libertades, vamos a proclamar a los cuatro vientos, para poner a buen recaudo nuestra intachable reputación, que no todos los fieles de esa religión son terroristas y que debemos vacunarnos contra el virus que el atentado puede desatar: la islamofobia. Porque si no lo hacemos, si no incluimos en cada uno de nuestros artículos la consabida frase “hay musulmanes pacíficos”, hay quien se apresurará a tildarnos de racistas, de fascistas, de Houellebecqs o de lepenistas. Pero digo yo que cada cosa tendrá su tiempo, que habrá que guardar un luto. Tres días, cuatro, siquiera una semana. Y en estos días de duelo por unos humoristas cuya lógica tarea consistía en tomarse la religión y el poder a cachondeo lo que toca es tomar el relevo y, en su nombre, defender nuestro derecho a tomarnos el poder y la religión a cachondeo, sin tener que hacer un inmediato repaso a las culpas de Occidente. Elijo e incluyo aquí unas palabras de un artículo, Filántropos y fascistas,escrito por una periodista marroquí, Zineb El Rhazoui, que se expresa con la razón que otorga la experiencia, y además es mujer, y creo que en este asunto hay que dar voz a quienes menos voz tienen. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ >> 

 

En Memoria de Carla

Sábado 3 de enero de 2015  

A las víctimas hay que individualizarlas. Ponerles un rostro, una edad, una familia, un barrio, algunas inquietudes, unos cuantos sueños, una debilidad visible o escondida. Los activistas sociales lo saben desde hace tiempo, tanto como para presentar cualquier campaña que pretenda provocar empatía en el ciudadano con un rostro concreto, un nombre y una edad. Carla, por ejemplo. Una chica de 14 años que estudiaba en un colegio, el Santo Ángel de la Guarda, y con una madre que ahora conocemos, Monserrat. Carla se suicidó arrojándose por un acantilado de su ciudad, Gijón, enferma de desesperación por el acoso y la burla a la que le sometían algunas compañeras de clase. Se mofaban de su físico y de su supuesta condición sexual. Las dos chicas que lideraron las vejaciones a las que la adolescente fue sometida el año antes de que se quitara la vida han sido condenadas a cuatro meses de tareas socioeducativas para mejorar su empatía con el prójimo, en particular, con los seres más débiles. ¿Es suficiente? Si es esa la única medida, no, desde luego que no. En cuatro meses no se cura la chulería ni el desprecio por el dolor del otro. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

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