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ESPAÑOLES TODOS

Viernes 23 de septiembre de 2016  

A mí me gusta que las personas me lleven a su terreno. El mío me aburre. Lo tengo muy trillado. Pero me cautivan esas personas de costumbres tozudas, que tienen derecho a mesa en el restaurante de la esquina. Ya lo decía Antonio Gamero, como fuera de casa en ninguna parte. Diego Galán come casi a diario en el restaurante de enfrente de su domicilio, La Francisca, “porque hay que salir”, dice, y con esa poderosa excusa ocupa una mesa que debería llevar, como hacen en los restaurantes americanos, una placa con su nombre. La simpática posadera me recomienda unas albóndigas “Mar y Tierra”, carne con salsa deliciosa de chipirones, receta que le dejó en herencia Vázquez Montalbán, y entonces pienso yo, tendente a figurarme coincidencias mágicas, que todo cuadra, hasta esta comida que nos trae de pronto la figura de quien tan importante fue en el periodismo en el que creció el joven Diego.

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CENANDO CON ELIZABETH

Sábado 17 de septiembre de 2016  


 Primer domingo de septiembre. Ocho y media de la noche y aún arden las aceras. Cruza el taxi la glorieta de Atocha, veo que el tráfico del Paseo del Prado está cortado por la Vuelta Ciclista y tengo un sentimiento de extrañeza delegado: el que puede experimentar la escritora Elizabeth Strout, recién llegada de Nueva York, encaminándose ahora hacia el restaurante en el que he pedido que nos cedan un rincón tranquilo, sin música, algo que ya parece algo imposible en el mundo de la restauración, y así mantener una charla apacible sobre los misterios de una novela, Me llamo Lucy Barton, que ha sido aplaudida en su país y que aquí va conquistando, poco a poco, el corazón de los lectores. Hubo otra novela anterior, Olive Kitteridge, publicada en castellano, que nos pasó casi desapercibida, aunque en EE UU ganara el premio Pulitzer y se convirtiera en serie de televisión con una brillante Frances McDorman. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

LO QUE ENTONCES NO PUDO DECIRSE

Sábado 10 de septiembre de 2016  


A menudo charlo con jóvenes amigos que andan preocupados, no sin razón, por el estrechamiento de la libertad de expresión. Y estamos de acuerdo en que el batallón de supuestos humillados y ofendidos es tan amplio y tan ruidoso que acaba provocando, se quiera o no, que quien expresa su opinión públicamente mida en exceso lo que dice o escribe por miedo a pisar un charco indeseado por una bobada. Porque es habitual que lo que desata la indignación suelen ser nimiedades, y porque tampoco debería ser tan grave soltar una inconveniencia o meter la pata de vez en cuando. Pero discrepo, también a menudo, con estos jóvenes plumillas a los que por el hecho de que sean jóvenes no me veo en la obligación de dar la razón (no padezco el miedo a sentirme desfasada) en la pertinencia del humor que hace sangre con la sangre. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> http://cultura.elpais.com/cultura/2016/09/09/actualidad/1473437941_126152.html

 

MANUAL PARA HOMBRES DE LA LIMPIEZA

Sábado 3 de septiembre de 2016  


Tras leer el arrollador Manual para mujeres de la limpieza una se pregunta cuándo escribió Lucia Berlin (Juneau, 1936 – Los Ángeles, 2004), cuándo tuvo tiempo esta mujer que sobrevivió a una agotadora aventura iniciada desde su nacimiento. No es poca cosa nacer en Alaska, ser adolescente en Chile, joven en Nueva York, madre en México y dar tumbos de un lado a otro de los Estados Unidos en busca de una paz que casi nunca disfrutó. Pero esta azarosa existencia, que inspira e irrumpe con fuerza en sus cuentos, no le restó ironía, no la convirtió en víctima, ni se transformó en amargura. Lucia Berlin es un milagro, como escritora renacida años después de su muerte, pero sobre todo un milagro de persona: es la mujer bellísima que se deja arrastrar por el amor, que abandona a un hombre por otro, pero lo hace cargada de equipaje, con dos hijos pequeños. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

Los Libros No Muerden

Sábado 30 de julio de 2016  


Yo escribía para niños. No sé si ahora lo haría. De hecho, las nuevas ediciones de mis Manolitos se han publicado en una colección de adultos. No quiero problemas. Así, si uno de tantos comités inquisidores que han surgido en España señala uno de mis libros como inadecuado podré defenderme. Mi franja de edad es la de los antiguos humoristas: “Para todos los públicos”. Mi primer librito se publicó en 1994, en otro país, también se llamaba España, pero era otro. Ya por entonces viajaba yo a EE UU y me frotaba las manos por pertenecer a una sociedad que sí admitía la incorrección. Contaba con un batallón de fieles que iban a comprar los Manolitos a las librerías y en muchos casos los leían con los mayores de la casa. Muchos maestros me dan las gracias porque se sirven de estos libros para animar a la lectura y hacer trabajos de redacción. Y yo siento la alegría de haber contribuido a que tantos niños se hicieran lectores. Hace tres años publiqué un título nuevo y lo presenté en la librería Méndez de Madrid. Los libreros alucinaban porque nunca habían visto reunida a tanta juventud en el pequeño espacio de la librería. Cuando llegó el turno de preguntas, ese público veinteañero que me leía con devoción 15 años atrás me agradecía el haber formado parte de su infancia. Estoy segura de que pocos escritores han probado la experiencia de tener un público rendido, no hacia ti sino hacia tu personaje. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

¿QUÉ PENSÓ MICHELLE?

Viernes 22 de julio de 2016  


Las mismas palabras, según quién las pronuncie, pueden ser tópicas o verdaderas, vulgares o conmovedoras. Todos sabemos que los discursos están escritos por terceros y supervisados, no siempre, por sus protagonistas. El problema del discurso de Melania no fue tanto el abuso de copiar, aunque en USA un plagio pueda costarte una carrera, sino la incongruencia: repetir las palabras de una mujer negra cuyo esfuerzo en la vida ha sido y sigue siendo tan superior al tuyo es un insulto. EL ARTICULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

¡VIVA LA CULTURA!

Sábado 16 de julio de 2016  

Si una miraba esta semana pasada las 10 noticias más leídas en Cultura siete estaban relacionadas con la lidia, aunque la sección tuviera una pata puesta en Sucesos por haber varias columnas de prosa encendida dedicadas a Víctor Barrio, el pobre torero muerto. Confieso que me siento apátrida: de un lado, leyendo esa poética que eleva al diestro a los altares; de otro, espantada por las palabras brutales que celebran la muerte de un ser humano. A esos amantes de los animales no les dejaba yo ni a mi perra en esos dos minutos en que entras a comprar el pan. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

Tres Hombres Y Una Mujer

Sábado 9 de julio de 2016  

Hillary será presidenta. A no ser que ocurra algo imprevisible y tremendo que desbarate un futuro que parece cantado, Hillary volverá a la Casa Blanca. El último escollo legal con el que se enfrentaba se ha despejado, al haber desestimado la justicia que hubiera causado daño alguno a su país usando el correo personal para asuntos de Estado. La cosa se quedará en una práctica imprudente y poco más. Hillary vencerá a Trump y será mejor que así suceda, porque esa abstención a la que animaban algunos partidarios de Bernie Sanders, “Bernie o nada”, sólo beneficiaría al que pudiera ser, si ocupara el despacho presidencial, un peligro para la humanidad. EL ARTICULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

La Dama De Las Abejas

Sábado 2 de julio de 2016  


El País: “LA DAMA DE LAS ABEJAS” 

Desde que somos pequeños se nos inculca de una manera u otra que la felicidad solo se obtiene en compañía. La niña que juega sola nos conmueve, el viejo viudo provoca compasión, a la mujer que se enfrenta a la soledad tras una separación se le buscan amigas, el hombre abandonado se observa con lástima y todo aquel que no tiene con quien irse de vacaciones nos apena. Así lo vemos aquí, en España, país mediterráneo, gregario, donde la felicidad se entiende como una experiencia colectiva y la soledad es una circunstancia beneficiosa para un rato. Pero basta con viajar un poco para percibir que no en todas partes es así. He conocido mujeres, en EE UU, que planean su vida, sus aventuras o sus copas sin necesidad de acompañante, aunque no estén cerradas a encontrar a algún compañero en el camino. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

EL POLVO PARA QUIEN LO TRABAJA

Sábado 25 de junio de 2016  


Escribo la palabra “puta” con extrañeza, no suelo incluirla en mi vocabulario. Esas dos sílabas me siguen sobrecogiendo: o bien me suena al más agresivo insulto del extenso catálogo español; o bien observo que se recurre al término como una manera guay de normalizar el oficio. No sé cuál será el porcentaje de prostitutas vocacionales, pero me temo que no muy alto. Resultaría revelador saber cuántas pueden denominarse trabajadoras sexuales y cuántas son esclavas sin más. Estos días pasados, estas mujeres, cuya presencia suele reducirse a los sórdidos reportajes sobre trata de blancas, se colaron en casi todas las secciones del periodismo, de deportes al corazón, incluso irrumpieron de manera insólita en la campaña electoral. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

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