Elvira Lindo

 

Fervor Socialista

Domingo 20 de abril de 2014  

Tengo buenos amigos a los que les fascina la imaginería religiosa. Los hay amantes del arte. Los hay amantes del arte y gais. Porque, a qué negarlo, hay una indiscutible conexión entre un sector del mundo gay y las Vírgenes que está a la espera de una investigación en una universidad de Iowa, que es donde cuadra que se le encuentre una explicación a este misterio sin resolver. Tengo amigas actrices que cuelgan una santa del espejo del camerino. Como los taxistas. Y cantantes, gais o no, que besan a sus santitos antes de salir al escenario. Mi madre invocaba a san Antonio a diario, que era el santo que velaba por sus despistes. Y puedo asegurar que le funcionaba bastante bien. En fin. Hay gente pa tó, que dijo el torero Guerrita. EL ARTICULO SIGUE AQUI >> 

 

“Rodando en Nueva York y en inglés me he sentido en una película más que nunca”

Martes 15 de abril de 2014  

 

Elvira Lindo en “Atención Obras”

Lunes 14 de abril de 2014  

 

Esperanza y Carmina

Domingo 13 de abril de 2014  

“Soy hija del Cuerpo”. Cuando la otra tarde, viendo Carmina y amén, la singular película de ese genio de la comedia que es Paco León, escuché a su portentosa madre soltar esa frase para burlar la ley, se me dibujó una sonrisa al recordar todas esas veces en que mi padre nos aconsejó que dijéramos lo mismo si teníamos problemas con la policía o con la Guardia Civil. No éramos hijos del Cuerpo, pero sí nietos y sobrinos. Algo contaría, pensaba mi padre, y puede que en vez de dos hostias te dieran solo una. Eran otros tiempos. Los adolescentes salíamos de casa para penetrar en una selva que nuestros padres jamás habían frecuentado. Solo les quedaba entregarnos el salvoconducto de sus influencias. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

Los Que No Trabajan

Domingo 6 de abril de 2014  

Nos quejamos tanto? Yo creo que no. Se dice que tenemos la boca llena de quejas, que somos criaturas malcriadas, pero yo no escucho tantas como hubiera sido lógico en un sector muy castigado. Nos llaman industria cultural, que suena como si cada mañana nos dirigiéramos todos a unas fábricas situadas en Villaverde, por poner un caso, y de sus chimeneas saliera el humo de las nuevas canciones, novelas, pinturas, performances, películas, obras de teatro. Ya quisiéramos. Gozaríamos de más fuerza y mejor imagen. El mundo tendría la sensación de que trabajamos. Podríamos encadenarnos a la puerta de la fábrica o hacer una marcha hasta el Congreso como si fuéramos siderúrgicos. Y el pueblo soberano saldría a la calle en contra del IVA brutal, en apoyo a los músicos, los poetas, los pintores, incluso en apoyo a esos actores tan denostados. Pero no. Parte de la debilidad de nuestra imagen está en la soledad con la que se suele crear la novelita, la canción, el dibujo o el guion. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ >>

 

Un Frío de Muerte

Domingo 30 de marzo de 2014  

La otra noche, sin pensarlo demasiado, salí de un restaurante con ánimo de volverme a casa y me acabé dejando llevar del brazo de un amigo embaucador hasta la puerta del Congreso de los Diputados. En estos casos, uno siempre se acaba alegrando de haber vencido la pereza. El tiempo no acompañaba, el frío fulminó los animosos efectos del vino. Una hilera silenciosa de ciudadanos de toda índole guardaba turno para decir adiós a un presidente con el que los periódicos habían acabado 48 horas antes, haciéndose eco del extraño titular que les regaló el hijo del ilustre moribundo; yo me preguntaba a qué impulso responde el estar a la intemperie a la una de la madrugada esperando para decir adiós a alguien que ya no puede oírte. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ >> 

 

Lo Que Más Nos Importa

Domingo 23 de marzo de 2014  

Me une al escritor Vicente Molina Foix una amistad de pocos pero jugosos encuentros. Para mí, que casi no frecuento los ambientes literarios, es alguien apreciado con quien mantengo una afectuosa distancia. A estas alturas tiendo a pensar que de esta forma las relaciones aguantan más el desgaste del tiempo. No es infrecuente que las amistades se trunquen por una intensidad peligrosa. Y aunque pueda parecer triste renunciar a esa idea juvenil de que la amistad se mide por el tiempo dedicado a ella y el número de secretos intercambiados, la experiencia me dice que es prudente respetar a quien se quiere más que abrumarlo. EL ARTICULO  SIGUE AQUI >> 

 

Humillados e Indefensos

Domingo 16 de marzo de 2014  

Usted lo recuerda. Yo también lo recuerdo. Cuando pasa el tiempo cada uno rebusca en su memoria y cuenta el momento en que advirtió que algo tremendo acababa de pasar. Son esas narraciones orales que se rumian o se cuentan todos los 11 de marzo las que conforman una sinfonía expresionista de recuerdos que conmemora a las víctimas y transmite calor a sus seres queridos. Espero que sea eso lo que perciban los familiares de los muertos, al menos que lo sientan por encima de todo lo turbio que enfangó desde un principio la tragedia, que nuestro afecto limpio —libre de maniobras políticas, teorías conspirativas y una asquerosa voluntad de sacar provecho comercial del asunto— alivie su dolor sin consuelo. EL ARTICULO SIGUE AQUI >> 

 

Lo Lleva En El Sueldo

Domingo 9 de marzo de 2014  

Creo que fue la lejanía y la soledad lo que me aficionó hace diez años a las redes sociales. Aprendí mucho en aquellos primeros años. Lo primero, que cualquier cosa que se cuelgue en la red es público, que todas esas supuestas condiciones de privacidad que se pactan acaban siendo como las normas que los niños escribíamos al estilo de la banda de los Proscritos de Guillermo Brown y que hacíamos firmar a quienes quisieran formar parte de nuestro club secreto. También supe entonces que conviene no compartir intimidades con personas que no hayas conocido en tres dimensiones, y que a partir de las doce de la noche no debes comunicarte ni con tu primo. Porque la gente se calienta y afirma cosas terribles, escribe mamarrachadas y manifiesta su lado más ordinario, más mezquino, aquello que a la luz del sol se esconde. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ >> 

 

Rumiantes y Paquidermos

Sábado 1 de marzo de 2014  

Hay personas con dos cabezas. O con dos cerebros, por decirlo mejor. Personas con talentos tan dispares que las imaginas dotadas de un par de seseras perfectamente organizadas dentro del cráneo. Una de esas personas, no cabe duda, es Martin Scorsese. De cavidad craneal no anda escaso. Y a cuenta de esos dos cerebros que posee este creador hiperactivo, puedes amar o detestar el nervioso, casi histérico, trazo de sus películas, que produce uno de sus cerebros, y rendirte sin condiciones ante el obstinado empeño que su otro cerebro tiene de recuperar y dignificar la cultura popular de su país.

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