La bondad puede ser insultante. Puede ser insultante si presume de ella un personaje conocido. Cuando alguien, desde una posición privilegiada, presume de bondad o compromiso, puede encontrarse con la desagradable sorpresa de que su gesto sea interpretado como impostura. Hay un tipo, Trevor Neilson, que, oliéndose la necesidad de las celebridades por asociar su imagen a una buena causa, creó la empresa Global Philanthropy Group, que ayuda a los artistas a encontrar misiones a su medida. Las causas nobles pueden servirle a una estrella para avivar su luz, si es que esta pasa por un momento de poco brillo, y en general equilibran la imagen que puede proyectar el disfrute de una vida fácil. EL ARTICULO SIGUE AQUI >>
La Iglesia católica celebra como victoria lo que es sin duda una derrota. Cuando una institución logra estar presente en una sociedad democrática de una manera no impuesta sino por libre elección de los ciudadanos quiere decir que hay algo en ella que responde a las necesidades de un número representativo de gente. Pero lo que la Iglesia católica ha presenciado después de su feliz convivencia con la dictadura franquista ha sido que en estos años de democracia se han vaciado los conventos de aspirantes, las iglesias de fieles, un número elevado de ciudadanos han optado por celebrar bodas civiles y en los colegios se ha percibido una tendencia creciente a abandonar las aulas de religión, que si no ha sido más llamativa se ha debido a que la escuela no ofrecía alternativas interesantes. EL ARTICULO SIGUE AQUI >>
Si Sigmund Freud aprendió español para poder leer El Quijote en su lengua original, yo aprendí inglés para leer The New Yorker, esa revista pequeña en formato y grande en contenido que ha dado a conocer a los mejores narradores en inglés y muestra cada semana un repertorio de ilustraciones y viñetas que te alegran la vista y la vida, entre ellas, en ocasiones, las de mi querido Javier Mariscal. EL ARTICULO SIGUE AQUI >>
Leo en la prensa la historia de Diego Martínez Santos, el físico gallego que casi a la vez ha obtenido dos logros tan significativos como contradictorios: el de ser nombrado mejor físico europeo por la Sociedad Europea de Física y el de que se le haya denegado su vuelta a España con el programa Ramón y Cajal de investigación, por considerar el comité seleccionador que su currículum no está a la altura. ¿A la altura de quién? A la altura de los individuos que hacen la selección. EL ARTICULO SIGUE AQUI>>
No me gusta repetirme. No me refiero solo a repetir ideas de mis anteriores artículos, sino a repetir el asunto que han tratado los columnistas que publican días antes que yo. Considero un periódico como una especie de ecosistema en el que uno ha de saber el lugar que ocupa en relación con el que ocupan otros. Los actores lo explican bien: los hay que solo saben brillar defendiendo su propio texto; otros, en cambio, creen que el resultado final es más brillante si trabajan en equipo. EL ARTICULO SIGUE AQUI >>
Deberíamos tener siempre a mano un catálogo de personas extraordinarias con las que uno se va encontrando por la vida, para no dejarnos llevar por la falsa creencia de que el mundo está plagado de gente despreciable. La pareja compuesta por Cuca y Roberto lo son, personas de inmensa calidad humana, como también lo es el jesuita Higinio Pi. EL ARTICULO SIGUE AQUI >>
Es urgente que todo periódico inaugure una sección dedicada a los Maestros del Humor. De esta manera, estableciendo un ranking en el que nuestros dirigentes pudieran concursar para decidir quién había soltado la tontería más grande, los lectores nos sentiríamos más aliviados que al ver, como ahora, unos entrecomillados en primera plana que nos dejan con los ojos a cuadros. Bien es cierto que como UPyD no se apresure a racionarle el Twitter a Toni Cantó, de la misma forma que a los niños les medíamos el tiempo con la play, EL ARTICULO SIGUE AQUI >>
Crece la indignación desde que el programa Salvados recuperara del olvido el vergonzosamente archivado accidente del metro de Valencia en 2006: 43 víctimas mortales, un número similar de heridos y una clase política que sin escrúpulos forzó que la investigación se cerrara en falso para que esa comunidad que presumía de ser un ejemplo de bonanza para Europa estuviera libre de toda sombra. Crece la indignación y me sumo. Cómo no sumarse: yo también sentí, como cualquiera que vio el programa, ese calor interior que produce la rabia. EL ARTICULO SIGUE AQUI >>
¿Cómo gestiona usted su resentimiento? Esa es la pregunta esencial de la vida. La que deberían hacer los psicólogos o los psiquiatras cuando se les sentara un paciente en el sillón, aunque es natural que por no ser agresivos dediquen meses o años de terapia a dar rodeos antes de abordar la cuestión que define a todo ser humano. ¿Qué hace usted con su resentimiento? ¿Se engolfa en él? ¿Lo rumia? ¿Lo mantiene a raya? No es cierto que el mundo se divida en dos tipos de individuos, los resentidos y los que no lo están: nadie está libre de almacenar en algún compartimento del corazón una pequeña dosis de resentimiento. Tampoco es cierta esa idea común de que el resentido es el perdedor, el que por no haber tenido suerte en la vida sale de casa con la cara de quien culpa al prójimo de su desgracia. No siempre es así. Abunda en el universo de los triunfadores un tipo de personaje que envidia al que tiene menos y que eliminaría de la faz de la tierra a cualquiera que presienta puede hacerle la más mínima sombra.