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Cuando Te Come la Ansiedad

Sábado 20 de septiembre de 2014  

Para infancias traumáticas las de nuestros padres. Las de aquellos que de niños padecieron la guerra. A mi padre se le cayó el pelo. Literal. Pensó que su padre había muerto en combate y al cabo de un año de orfandad lo vio llegar como una aparición por la plaza del pueblo: un hombre marrón, envejecido, cubierto por una manta, que no se sabía si era un muerto o un vivo. A ese niño que era mi padre se le cayó el pelo. Al tiempo, con ungüentos, y, fundamentalmente, cuando se le pasó el susto, le volvió a salir. Por eso, y por tantas otras cosas que fuimos sabiendo de un hombre que prefería mostrar la fortaleza a la vulnerabilidad, siempre pensé que sus manías estaban, en cierta medida, justificadas por las vivencias de una niñez brutal. Me refiero al nerviosismo permanente, la fobia a las tormentas, el miedo a que se terminara el pan, los vicios a los que se aferraba como el niño a la teta, las paranoias, el pavor a los aparatos eléctricos, el temor a los accidentes domésticos, a los imaginables y a los insospechados. Mi padre, el hombre que padecía insomnio y que sólo se consolaba comiéndose media pastilla de chocolate, era sin duda un enfermo de ansiedad crónica. Lo que no podré saber es cuánto le debía a su genética y cuánto a la historia de este puñetero país. Yo heredé sus miedos y alguna de sus fobias, pero tampoco sabría calibrar si las aprendí de él como una niña obediente o simplemente las heredé en la ruleta imprevisible del ADN. O las dos cosas. En mi mesilla no hay chocolate, porque mi autocontrol dietético no me lo perdonaría, pero sí un surtido de pastillas que me hacen debatirme entre el melatomo-nomelatomo todas las noches

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El Árbol Caído

Domingo 14 de septiembre de 2014  

¡Eh, que me puedo equivocar! Dicho esto, opino que en nuestro país somos perezosos para el activismo ciudadano. El activismo ciudadano no consiste sólo en salir a la calle con las manos en los bolsillos a mostrar tu desacuerdo, el activismo ciudadano exige esfuerzo, información, y en algunos casos, profesionalidad. Sabemos de ciudades europeas o americanas en las que los activistas han tirado por tierra el proyecto de un arquitecto estrella. ¿Lo han logrado arguyendo simplemente que no les gustaba? No, si han podido tumbar una decisión municipal es porque contaban con profesionales que estudiaban la propuesta y elaboraban un ensayo en contra de una intervención que afectaría a todos los ciudadanos. Hasta para estar en contra necesitamos más preparación. Ando rumiando esto mientras paseo por el finalmente terminado Mercado de Barceló. Ha sido una obra de años, que afectaba a varias calles situadas en el corazón de Madrid. El resultado ya está a la vista. Aunque es tan confuso que mientras escribo este artículo me cuesta recordarlo.

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Hay Que Comer

Domingo 7 de septiembre de 2014  

Hay personas que sirven para el enfrentamiento. Yo no. Y es duro llegar a esta conclusión, no crean. Se siente una, en el ambiente actual, un poco disminuida, sin la forma adecuada para resistir el tirón. Observas cómo colegas tuyos se enfangan con franco desparpajo en discusiones políticas, conectas por otro lado la tele y asistes a la salvamización del debate político, con todos nuestros futuros representantes pasando sus noches ante las cámaras, siendo cada uno inquietantemente fiel al personaje que representa, y todo ese espectáculo, caramba, te provoca una especie de molestia que no sabes cómo calificar. ¿Esto era todo?, te preguntas. ¿Era y es esto la política? ¿Es ahí, en un plató, donde se está decidiendo el futuro de mi país? Debe ser que sí, porque ya es una costumbre admitida que al día siguiente de los teledebates las redes sociales se alimenten del show y se pongan a la tarea de difundir los enfrentamientos. Como suele ocurrir, celebrando la torpeza del adversario, que siempre es idiota, y la agresividad del camarada, que siempre es brillante. Los unos son, por sistema, despreciables para los otros. Y si esto es así, como parece ser, para qué gastar energía en disentir. La pregunta es: ¿mi voz puede aportar algo?, ¿Seré escuchada sin cinismo por aquellos que no piensan como yo? Y todavía algo más esencial, ¿tengo resistencia para dar mi opinión y saber que en cuanto la haga pública habré de bajar la cabeza para soportar collejas?

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Cadena SER: Elvira Lindo: “Escribía las historias de Manolito con el corazón y la cabeza”

Lunes 4 de agosto de 2014  

 

La Chirli

Viernes 1 de agosto de 2014  

Hay mujeres enormes. Por ejemplo, las americanas. Después de esta generalización recibiré cartas de encendida protesta, porque en los últimos tiempos la gente está muy tensa. Pero yo sigo adelante con mi idea, como diría Fortunata. Mi teoría, nacida de la pura observación, es que hasta la americana que parece pequeña es, bien mirada, una mujer enorme. El otro día, estando yo zascandileando en una tienda que, como diría Joaquín Reyes, empieza por B y acaba por Bimba & Lola vi entrar a una de esas mujeres de las que hablo. De inmediato, pensé que era americana, estaba muy por encima de los estándares españoles. A la cuestión del tamaño se sumaba otro rasgo: una extravagancia que resaltaba aún más su presencia imponente. ¿Qué anciana de las nuestras se pasea con un blusón estampado en flores rojas de seda, pamela negra y unas gafas enormes de esas que llevan las divas cuando quieren comunicarnos que van de incógnito? Intrigada, deseosa de saber si, como yo pensaba, aquella dama procedía de Madison Avenue, me acerqué a ella y, efectivamente, escuché un inglés de voz cascada. Aquella voz peculiar me evocó de pronto algunos de los mejores recuerdos cinematográficos de mi vida y ahí, sin poder controlarme, fuera ya de mí, me acerqué a ella todo lo que está permitido dentro de las rígidas reglas del espacio vital americano. La miré ya sin reparos. Me miró ella. Me dijo que le gustaba el outfit que yo llevaba. Las americanas son aficionadas a celebrar la ropa ajena. Tragué saliva. Nos observamos con la misma tensión que hace vibrar a los personajes de los dibujos japoneses en un momento crucial. Adiviné entonces, tras los enormes cristales de sus gafas, unos ojillos achinados y me lancé: ¿no será usted Shirley MacLaine? EL ARTICULO SIGUE AQUI ->>

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Qué grande es ser joven

Domingo 20 de julio de 2014  

Sea como fuere, qué grande es ser joven. Tan grande es que cuando uno acierta lo llaman innovador y cuando uno yerra se justifica como una consecuencia lógica de la audacia. El partido socialista ha optado, para no ser menos, por la juventud, que es un valor, como estamos observando, superenalza. De manera tan decisiva han apostado por ella que esta semana se dejaron guiar por un tuit de Pedro Sánchez en la votación para elegir presidente de la Comisión Europea.
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Si No Es Mucho Pedir

Lunes 14 de julio de 2014  

Fue llegar a Lisboa y encontrarme en el barrio de Graça con una pareja de amigos gays. El día del Orgullo. El día en que Conchita, esa dama de barba pintada que ganó Eurovisión, inauguraba la cosa en Chueca. La tarde misma en que dos millones de personas saludaban desde sus carrozas o aplaudían a los que marchaban en carrozas. He de confesarlo: a mí las carrozas me gustan regular. Las carrozas en general, sin entrar en la condición sexual de quienes viajan en ellas. Las he evitado desde unos tiempos que me atrevería a calificar de inmemoriales, en aquellos años en que, si hubiera sido buena madre, ay, habría tenido que llevar al niño a la Cabalgata. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

Que No

Lunes 7 de julio de 2014  

A estas alturas, el debate sobre la ley del aborto planteada por el ministro Gallardón se ha convertido en algo siniestro. Enhorabuena, señor ministro. Está usted con su lápiz corrector de leyes, investido no ya en ministro del Gobierno de un país sino en el difícil papel de un ministro enviado por Dios, distinguiendo entre las enfermedades del feto que a la madre le permitirán abortar y aquellas otras que protegerán, como al ministro le gusta recalcar, la vida del concebido; y es que aunque parezca de guasa, este ministro de justicia divina quiere pasar a la historia de la democracia por haber legislado a favor de los niños, y también por amparar a las embarazadas. Gracias. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

Con Los Niños No Se Juega

Martes 1 de julio de 2014  

Podría publicar el mismo artículo que escribí hace dos años. Sólo tendría que cambiar alguna cifra. Por ejemplo, que en 2012 Unicef alertó de que dos millones de niños en España vivían bajo el umbral de la pobreza y ahora, en el nuevo informe que ha visto la luz esta semana, el número ha ascendido a dos millones trescientos mil niños. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

 

Reinas de la Noche

Domingo 22 de junio de 2014  

“Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas, / compañero del alma, tan temprano”. No hay manera de escuchar estos versos de Miguel Hernández en la Elegía dedicada a la muerte de su amigo de juventud Ramón Sijé sin que se le haga a uno un nudo en la garganta. No hay manera de contener la emoción en este poema en el que el poeta hace transitar al lector por diferentes estados de tristeza. La pena, la rabia y finalmente la mística esperanza de poder presenciar cómo el amigo muerto retornará como savia que habrá de alimentar una nueva primavera. Es difícil recitarlo y más aún interpretarlo. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ - 

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© Elvira Lindo 2014