{"id":99,"date":"2008-10-07T13:00:24","date_gmt":"2008-10-07T12:00:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/?p=99"},"modified":"2010-08-04T04:21:26","modified_gmt":"2010-08-04T03:21:26","slug":"de-chamberi-a-vallecas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/sobre-elvira-lindo\/de-chamberi-a-vallecas\/","title":{"rendered":"De Chamber\u00ed a Vallecas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Art\u00edculo de Fernando Fern\u00e1n G\u00f3mez<\/strong><\/p>\n<p>Llam\u00e1bamos en mi barrio, Chamber\u00ed, cuando \u00e9ramos chicos que jug\u00e1bamos en la calle, al \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d : el otro barrio. El otro barrio en el que, al cabo de unas cuantas eternidades volver\u00edamos a encontrarnos, seg\u00fan los optimistas ; aunque faltos de memoria, seg\u00fan los pesimistas, ser\u00eda como si no nos encontr\u00e1semos. <!--more--><\/p>\n<p>Pod\u00edamos llamar \u201cel otro barrio\u201d al cercano Cuatro Caminos, o, tirando para el otro lado, a Maravillas \u2013hoy, Malasa\u00f1a-, pero no, el otro barrio, para nosotros, era ese al que me he referido y preferir\u00eda no volver a referirme. Pero no lo puedo remediar. Acabo de leer una novela que me ha producido una fort\u00edsima impresi\u00f3n y lleva ese t\u00edtulo olvidable : El otro barrio.<\/p>\n<p>Antes de iniciar la lectura de la novela, dediqu\u00e9 un tiempo a jugar a las adivinanzas. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda ese barrio que para la autora, o para alguno de sus posibles personajes era \u201cotro\u201d, no s\u00f3lo otro sino, espec\u00edficamente, \u201cel otro\u201d? \u00bfDe qu\u00e9 barrio era la autora, o sus personajes? \u00bfO el elegido como protagonista?<\/p>\n<p>Prendido ya en las primeras p\u00e1ginas de la narraci\u00f3n, cre\u00ed entender, pero de manera insegura, que el barrio al que hace referencia el t\u00edtulo es Vallecas.  Para m\u00ed, desde luego, es \u201cotro barrio\u201d. He sido hombre muy callejero, pero pocas veces he andado por all\u00ed. Tampoco me han llevado las obligaciones de mi trashumante oficio. Puede que lo haya visitado algunas veces a altas horas de la noche, pero casi sin enterarme.<\/p>\n<p>He conocido hace muy poco tiempo a la autora de la novela, Elvira Lindo, y confieso que el conocerla, a ella y una parte de su obra, ha sido una de las apariciones m\u00e1s felices que han acaecido en estos \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Lamento no encontrarme ya en mi infancia chamberilera, pues, gran aficionado a los tebeos, estoy seguro de que me habr\u00eda hecho amigo y adicto a Manolito Gafotas \u2013gran creaci\u00f3n de Elvira Lindo- que tan aguda y acertadamente sabe observar y juzgar a los mayores, habr\u00eda esperado con impaciencia su llegada cada semana y habr\u00eda deseado ayudarle a soportar al Imb\u00e9cil.<\/p>\n<p>Ahora, dej\u00e1ndome llevar de la mano, del ala, de la novelista, he recorrido las calles de Vallecas, su bulevar. Y he conocido a su gente, de la que durante tant\u00edsimos a\u00f1os hab\u00eda o\u00eddo hablar.<\/p>\n<p>Digo muy sinceramente , y despu\u00e9s de haberlo pensado, que en las p\u00e1ginas de este libro los he conocido. A veces, en mis veleidades de narrador, me asalta el miedo de que algunos lectores, de agudo esp\u00edritu cr\u00edtico, puedan reprocharme que cuento historias de personas que no  conozco, incluso que no existen ni han existido. Las personas cuyas peripecias nos cuenta en esta novela su autora han existido, nadie podr\u00e1 negarlo, aunque a algunas la existencia se la haya dado ella misma. Conoce a esos seres por fuera y por dentro. Mientras escrib\u00eda ha cometido el sagrado delito de introducirse en sus personajes \u2013o personas-, de violar su m\u00e1s secreta y profunda intimidad.<\/p>\n<p>Recuerdo que alguien dijo, en aquella inolvidable tertulia del <a href=\"http:\/\/www.cafegijon.com\/\" target=\"_blank\">Caf\u00e9 Gij\u00f3n<\/a>, que una de las condiciones del novelista era amar a sus personajes. No s\u00e9 si se refer\u00eda tambi\u00e9n a los malos. Yo, desde luego, no he le\u00eddo el magn\u00edfico libro como una novela de buenos y malos, porque no lo es, pero s\u00ed es una novela de seres verdaderos que unas veces se portan bien y otras mal. La misericordia de Elvira Lindo, su caridad, su amor le hace ver a todos los seres que se entrecruzan en el libro a trav\u00e9s de las gafotas de Manolito que, con la edad, hubiese aprendido a comprender al pr\u00f3jimo. Hubiese visto la cantidad de necesidades y de casualidades que van orientando y desorientando la vida de las personas mayores.<\/p>\n<p>No le parece malo a la autora el presunto asesino, Ram\u00f3n Fortuna. Ni su abogado Marcelo Rom\u00e1n \u2013as en la manga que se guarda la p\u00edcara autora picarescamente- art\u00edsticamente, podr\u00edamos decir \u2013 para rematar el relato. No son malos los vecinos de la calle Payaso Fof\u00f3. Ni, \u00bfpor qu\u00e9 habr\u00edan de serlo?, la psic\u00f3loga y el asistente social. Ni las Eche, lo que queda de ellas. Y era bueno Kevin, el perro de las Eche. \u00bfY los compa\u00f1eros de encierro \u2013en el \u201ccentro  de menores\u201d- del presunto asesino, el Chino, ladr\u00f3n de coches que se llevaba chicas al extranjero, el bibliotecario Perico\u2026? Y, sobre todos ellos, el compa\u00f1ero de cuarto del presunto asesino, el Mellado: \u00e9se, en el Madrid suburbial que hace a\u00f1os retrat\u00f3 y cant\u00f3 Carlos Arniches, habr\u00eda sido, visto por Elvira Lindo, un \u201calma de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Incluso el que parece el peor de ellos, desde el punto de vista de la convivencia, y acreedor a un duro castigo, el gordo del balc\u00f3n, no es para la autora malo, sino una persona demasiado molesta.<\/p>\n<p>No soy cr\u00edtico literario, ni sabr\u00eda serlo aunque me lo propusiera, porque me lo vetan mi ignorancia y mi falta de objetividad. Por lo tanto, mis elogios no tienen el refrendo que yo desear\u00eda. No son fruto de la ciencia sino del entusiasmo de un lector com\u00fan, tambi\u00e9n con veleidades de narrador y que quisiera para s\u00ed muchas de las virtudes que encuentra en esta novela: la sencillez y la transparencia del estilo, el realismo despreocupado de modas, el conocimiento de la vida cotidiana actual, y el convencimiento palmario y limpiamente trasladado a la narraci\u00f3n de que todos somos esclavos de la casualidad. Se abre la narraci\u00f3n con una serie de terribles casualidades y ya nadie podr\u00e1 deshacerse de ellas. \u00bfQui\u00e9n puede?<\/p>\n<p>Con los debidos respetos al lector, paso al terrero personal. No s\u00f3lo le agradezco a Elvira Lindo su obra sino su naciente amistad y su luminosa sonrisa. Supongo que habr\u00e1 tenido desgracias a lo largo de su vida, pero sonr\u00ede de un modo tan limpio que parece que su \u00fanico sentimiento ha sido la felicidad.<\/p>\n<p>Cuando hilvano estos renglones a\u00fan estoy conmovido por la lectura de su novela, a\u00fan no he salido del otro barrio, que, por cierto, seg\u00fan se lee al final, s\u00ed es \u201cel otro barrio\u201d al que nos  refer\u00edamos los chicos de la calle cuando a\u00fan la reina Casualidad no nos hab\u00eda expulsado del para\u00edso<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo de Fernando Fern\u00e1n G\u00f3mez Llam\u00e1bamos en mi barrio, Chamber\u00ed, cuando \u00e9ramos chicos que jug\u00e1bamos en la calle, al \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d : el otro barrio. 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