{"id":89,"date":"2008-09-17T12:00:48","date_gmt":"2008-09-17T11:00:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/?p=89"},"modified":"2010-08-08T16:52:45","modified_gmt":"2010-08-08T15:52:45","slug":"el-cuento-de-la-nina-calabaza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/don-de-gentes\/el-cuento-de-la-nina-calabaza\/","title":{"rendered":"El cuento de la ni\u00f1a calabaza"},"content":{"rendered":"<p>\u201cA usted le gustan mucho los ni\u00f1os\u201d, me dijo una periodista, y no era una pregunta (que ser\u00eda lo suyo), sino una afirmaci\u00f3n, como si para esa mujer yo fuera un libro abierto. Y eso nunca. Pues no, le dije yo, a m\u00ed los ni\u00f1os, en plural, no me gustan nada, siempre me horrorizaron esas tardes de cumplea\u00f1os a las que algunos padres se entregan como animadores culturales visti\u00e9ndose de payasetes y avergonzando a sus propios hijos. A m\u00ed me gustan los ni\u00f1os de uno en uno. <!--more-->Me gustan hasta los diez a\u00f1os o as\u00ed, cuando a\u00fan no han perdido la po\u00e9tica del lenguaje reci\u00e9n aprendido y son fil\u00f3sofos, poetas y pintores de primera fila. Me gusta cuando son genios. Nuestros hijos se quejan, como todos los hijos, dicen que les quer\u00edamos m\u00e1s cuando eran bajos, inocentes y gordos. Y nosotros decimos, que no, que no. Pero la verdad no se puede ocultar. A veces miramos las fotos y vemos a esos peque\u00f1os cachalotes en las fotos playeras y se nos escapa un ay de melancol\u00eda. Esa melancol\u00eda aumenta en septiembre. Con la primera manga larga te asalta la nostalgia de la compra de plumieres, porque superada esa tierna edad, cuando se te acerca un hijo te echas la mano al bolsillo para defenderte del atraco. En este mes me acuerdo siempre de Omar, ni\u00f1o guineano al que cuidamos tanto, por  la extra\u00f1a raz\u00f3n de que nos convertimos durante dos a\u00f1os (lo nuestro es para nota) en babysitter de la se\u00f1ora de la limpieza. El ni\u00f1o Omar se pon\u00eda triste al caer la tarde y eso convert\u00eda nuestras conversaciones en poes\u00eda filos\u00f3fica. En v\u00edsperas de que empezara el colegio le pregunt\u00e9, \u00bfqu\u00e9 es lo que m\u00e1s y lo que menos te gusta de septiembre? El ni\u00f1o Omar respondi\u00f3: \u201cLo que m\u00e1s, el olor de los l\u00e1pices nuevos, lo que menos, c\u00f3mo me miran algunas personas\u201d. A esto le llamo yo poes\u00eda de la experiencia. No se puede decir mejor ni con menos palabras. Ah\u00ed veo resumida la felicidad y la tristeza de mi vida: el perfume del l\u00e1piz en el que est\u00e1 contenido tu infancia y la de tus hijos y la mirada del que te quiere mal. Los que te quieren mal suelen ser extra\u00f1os pero a veces, las peores, son de tu propia familia. Eso es lo que ense\u00f1aban, sin piedad, los cuentos que nos contaban las abuelas y que luego nosotros le\u00edmos a nuestros ni\u00f1os en la recopilaci\u00f3n de Rodriguez Almodovar, \u201cLos cuentos al amor de lumbre\u201d. Esos cuentos del hambre, la oscuridad y el fr\u00edo que tantas veces o\u00ed de las voces antiguas de mis t\u00edas nos desvelaban una verdad terrible, la de que los ni\u00f1os pod\u00edamos ser v\u00edctimas de la brutalidad, el desamor o el abandono. En algunas historias la maldad estaba representada por personajes fant\u00e1sticos, como el gigante, el drag\u00f3n, el monstruo, la bruja, que los ni\u00f1os acept\u00e1bamos como reales, pero en otras ocasiones, las m\u00e1s inquietantes, contaban cuentos de ni\u00f1os abandonados por los padres en el bosque y eso te dejaba en el coraz\u00f3n una muda sospecha que luego el sue\u00f1o, afortunadamente, disipaba. Aunque los cuentos cambiaran superficialmente la naturaleza del abandono era casi siempre la misma: un pobre padre, un manso, casado de segundas con una arp\u00eda, obedec\u00eda las \u00f3rdenes crueles de su nueva mujer y llevaba a su ni\u00f1o o ni\u00f1os al bosque donde los dejaba a merced de brujas y lobos. Los ni\u00f1os, tras un largo martirio, consegu\u00edan zafarse de la bruja. Lo extraordinario es que volv\u00edan tan contentos con el padre, al que el mismo autor del cuento deb\u00eda considerar una v\u00edctima del bicho de su mujer. Esos cuentos en los que se alternaba la risa y el miedo con una sabidur\u00eda acumulada de siglos y que a nosotros nos quitaban el aliento, escond\u00edan, dicen los expertos, una verdad m\u00e1s terrible, que hab\u00eda sido limada, seguramente, para no provocar el insomnio infantil: la maldad que nosotros conocimos atribu\u00edda a la madrastra era en tiempos a\u00fan m\u00e1s antiguos obra de los propios padres, as\u00ed de crudo. El padre abandonaba a los ni\u00f1os en mitad del bosque una noche oscura de invierno porque estaba de acuerdo con la madre (biol\u00f3gica) en que ten\u00edan que librarse de ellos. Las historias habr\u00edan sido creadas a partir de una base real: ni\u00f1os que sobran, ni\u00f1os a los que no se puede alimentar, ni\u00f1os que hasta el siglo XIX no eran apreciados como tales, sino que se criaban para que llegaran a ese estado superior que es la edad adulta. Cuando nos los contaban a nosotros el cuento adquir\u00eda un sentido pedag\u00f3gico, aunque fuera el de la letra con sangre entra: s\u00f3lo los tontos andan por el mundo confiando en el pr\u00f3jimo. Con nuestros ni\u00f1os la situaci\u00f3n ha sido y est\u00e1 siendo parad\u00f3jica: les contamos cuentos menos terribles pero nunca los podemos dejar solos en la calle y est\u00e1n advertidos de la maldad de los desconocidos. Tantas vueltas para llegar a lo mismo. Otros ni\u00f1os, los ni\u00f1os americanos, m\u00e1s en el futuro que los nuestros, ya est\u00e1n adiestrados desde que comienzan a hablar para no decir ni los buenos d\u00edas en el ascensor porque est\u00e1n informados de que todos los adultos son pederastas en potencia. Los cuentos han cambiado pero la realidad se empe\u00f1a en seguir siendo una historia de fr\u00edo y oscuridad. El bosque es esa estaci\u00f3n ferroviaria de Melbourne en la que una ni\u00f1a de tres a\u00f1os es abandonada por un padre loco o cruel o las dos cosas. Y la ni\u00f1a, a la que en este historia hemos llamado Calabaza, es la misma ni\u00f1a que cruza los bosques desde hace siglos, tiene el mismo desconcierto, el mismo miedo. No sabe que ya nunca m\u00e1s ver\u00e1 a su madre y tampoco que a trav\u00e9s de Internet millones de personas hemos sido horrorizados testigos del cuento. Tantos ojos vi\u00e9ndola. Pero su soledad es la misma, la misma de entonces.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cA usted le gustan mucho los ni\u00f1os\u201d, me dijo una periodista, y no era una pregunta (que ser\u00eda lo suyo), sino una afirmaci\u00f3n, como si para esa mujer yo fuera un libro abierto. Y eso nunca. Pues no, le dije yo, a m\u00ed los ni\u00f1os, en plural, no me gustan nada, siempre me horrorizaron esas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[57],"class_list":["post-89","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-don-de-gentes","tag-introducciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":654,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89\/revisions\/654"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}