{"id":79,"date":"2008-10-13T13:45:43","date_gmt":"2008-10-13T12:45:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/?p=79"},"modified":"2010-08-04T04:21:26","modified_gmt":"2010-08-04T03:21:26","slug":"sobre-una-palabra-tuya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/sobre-elvira-lindo\/sobre-una-palabra-tuya\/","title":{"rendered":"Sobre \u00abUna palabra tuya\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong>Art\u00edculo de Kulin Katalin<\/strong><\/p>\n<p>De acuerdo con la direcci\u00f3n predominante de nuestra \u00e9poca, en la novela Una palabra tuya, obra de Elvira Lindo escrita en primera persona, la historia es algo contingente, secundario, y simplemente se refleja en la memoria. Rosario, la narradora, o m\u00e1s bien, el personaje que registra sus pensamientos, es un individuo que a base de las observaciones de su madre se siente de antemano condenada al fracaso, no tiene relaci\u00f3n ni con su decr\u00e9pita madre ni con Milagros, tan aferrada a ella y a quien consideran trastornada.<!--more--> Aunque despu\u00e9s del instituto asiste algunos meses a la universidad, hace de limpiadora en una agencia de viajes, y luego, cuando de all\u00ed la despiden, se gana la vida como barrendera. Soledad postmodernista ideal, ausencia de objetivos y, con el mismo tono, un lenguaje y entorno adecuados. Lindo no aspira en absoluto a una expresi\u00f3n de nivel literario; el vocabulario vulgar de los discursos evocados, sus trillados giros, la jerga cruda y s\u00faper especializada de la sexualidad no nos ilusionan con ninguna suerte de obsoletos valores. De la casa, donde hab\u00eda vivido con su madre, despu\u00e9s del entierro tira todo lo que pudiera recordar la vida  o estrato pequeno-burgueses; no conocemos tampoco el ambiente supuestamente tambi\u00e9n pequeno-burgu\u00e9s de la hermana que visita una vez a la ag\u00f3nica madre. La casa de Milagros est\u00e1 adornada con pedazos sacados de los cubos de basura, adem\u00e1s, all\u00ed est\u00e1 la calle, los parques que hay que barrer, llenos de toda clase de inmundicias, o los bares baratos y destartalados, calientes refugios de los barrenderos. La gente de la que algo o\u00edmos pertenece igualmente a este c\u00edrculo, pero incluso entre ellos tambi\u00e9n es un tema de permanente actualidad Rosario, sospechosa por encontrarla diferente. Esta sospecha la confirma m\u00e1s todav\u00eda Milagros, de quien en vano trata de deshacerse. De Milagros ya en la escuela se burlaban, la empujaban a hacer las cosas m\u00e1s absurdas, pero en vez de dolerle estas cosas m\u00e1s bien se alegraba pues se hab\u00eda convertido en el centro de la atenci\u00f3n. Fueron condisc\u00edpulas solo en la elemental, luego se encontrar\u00edan m\u00e1s tarde cuando la taxista Milagros descubri\u00f3 a Rosario esperando en el fr\u00edo en el paradero de autobuses, lo que hac\u00eda cada madrugada, y luego la llevar\u00eda a su trabajo. Por eso Rosario le parece a la gente lesbiana, y m\u00e1s tarde lo mismo sospechan tambi\u00e9n las barrenderas. Milagros trabaja como taxista en la empresa de su t\u00edo, pero por su extra\u00f1a condici\u00f3n la deja pronto sin el empleo. Si por alg\u00fan motivo no le cae bien el deseo de los viajeros pues en absoluto lo consentir\u00e1. Se droga y por las ma\u00f1anas le ofrece lo mismo tambi\u00e9n a Milagros. Luego ella ser\u00e1 tambi\u00e9n barrendera. No sabemos nada sobre la vida sexual de Milagros; m\u00e1s tarde nos enteramos que nunca hab\u00eda menstruado; es posible que de vez en cuando se acostara con alguna mujer. Lo que ocurre tambi\u00e9n una vez con Rosario, cuando trat\u00f3 de librarse del espect\u00e1culo de su madre muerta dejando que Milagros pasara con ella la noche. La escritora no concede ning\u00fan espacio a consideraciones propias de la moral sexual, ni negativa ni positivamente. A veces lleva a su casa a Morsa, chofer del cami\u00f3n de la basura, pero a \u00e9l no la liga ning\u00fan sentimiento en particular. De sus experiencias con \u00e9l en la cama habla con las mismas palabras groseras que utiliza en el caso de otros. Pero al hablar as\u00ed ella aparentemente no califica sino simplemente formula las cosas sin tapujos. Tampoco es normal la vida sexual de su hermana: hace mucho que el marido no se acuesta con ella. Adem\u00e1s, el t\u00edo de Milagros, quien se masturba cada ma\u00f1ana. Rosario no encubre nada: la gente, el entorno, la vida sexual o amorosa, todo lo pone ante nuestros ojos en su realidad m\u00e1s cruda. No hay espacio para los refinamientos ni para las ilusiones gratuitas. Su madre siempre la consider\u00f3 como adulta precoz, y que siempre tendr\u00eda una opini\u00f3n sobre todo y sobre todos. Y esta es su alteridad, lo que la hace sufrir. Esta obligada opini\u00f3n la tiene ella encerrada entre las rejas de su soledad. Nuestra primera lectura apunta al mundo postmoderno. Un mundo aut\u00e9nticamente fragmentado, un mundo sin relaciones verdaderas. Es diferente el \u00abyo\u00bb, pero tambi\u00e9n es diferente el otro. La basura de donde recoge Milagros, y de donde consigue los enseres de su casa, objetiva un procedimiento postmoderno. As\u00ed es como el artista compone a partir del basural de la cultura. Esto &#8211; como el trabajo de barrendero \u2013 puede concebirse hasta como alegor\u00eda: de esta sociedad no sale sino basura, basura que incesantemente se reproduce. V\u00f3mitos y excrementos humanos, manchas de esperma quedadas despu\u00e9s del deseo carnal, el placer de la droga o la bebida, las latas de cerveza vac\u00edas tiradas por doquier. Esto es lo que dejan tras s\u00ed los j\u00f3venes supuestamente ricos; este parque es su torcido jard\u00edn del Ed\u00e9n, y aunque no son ellos los que limpian no es clara la diferencia entre el mundo de los barrenderos y el suyo, ya que placeres como estos cualquiera puede conseguirlos, la dejadez es com\u00fan, y com\u00fan es el vac\u00edo de sus corazones. El psiquiatra, al que recurre Rosario tras ver caminar por la casa a su madre muerta, podr\u00eda ser el \u00fanico representante del orden social, pero es tambi\u00e9n falso, es incapaz no solo de ayudar sino tambi\u00e9n de comprender, sus conocimientos constan solo de esquemas vac\u00edos. Al final de la obra muere el reci\u00e9n nacido encontrado por Milagros en uno<br \/>\nde los cubos de basura, y que pese a la oposici\u00f3n de Rosario lo lleva a casa como si fuera hijo suyo. Despu\u00e9s de unos d\u00edas de cobarde silencio, Rosario va a verla; el beb\u00e9 est\u00e1 muerto, Milagros le guarda luto como madre y quiere enterrar a su hijo. Le piden a Morsa que las lleve \u2013 dici\u00e9ndoles que en el caj\u00f3n llevaban al gato &#8211; a una aldea bastante lejana. En el cementerio, Milagros cava la sepultura al pie de un \u00e1rbol. Luego van a la casa donde hab\u00eda vivido Milagros con su madre. Dice que le gustar\u00eda quedarse all\u00ed por alg\u00fan tiempo. Rosario y Morsa regresan, y Milagros se suicidar\u00e1.<\/p>\n<p>La terminaci\u00f3n me sorprendi\u00f3 tambi\u00e9n en la primera lectura; por el tono indudablemente vulgar de toda la obra, por sus personajes y el entorno simplemente no encajaba en desenlace previsible. El alma se hab\u00eda colado tan silenciosamente que no consegu\u00eda sobreponerse a la primera impresi\u00f3n. Si concebimos la postura postmodernista como un descubrimiento de que son falsos los valores pregonados, que es solo aparente la responsabilidad asumida por todas las comunidades, que las huellas de la moral no pueden descubrirse ni siquiera en las formas de conducta dictadas por las vac\u00edas convenciones, pues indudablemente es esto lo que Una palabra tuya trasmite, no ilusiona, y todo esto lo atestiguan el ambiente, el lenguaje y los personajes. No hay nada que desenmascarar, el mundo es tal cual.  Si el lector escudri\u00f1a mejor, la segunda lectura le sacar\u00e1 de este charco c\u00f3modo, que no exige ning\u00fan esfuerzo, puesto que parece imposible de cambiar. El seguro diagn\u00f3stico ya no implica arreglo de cuentas con las ilusiones gratuitas, m\u00e1s bien abre nuevas salidas, empuja al l\u00edmite de lo vivido, sugiere un cruce posible o necesario (?).<\/p>\n<p>Paul de Man examina en su estudio el escrito elevado y positivo de Rousseau, y descubre en \u00e9l la iron\u00eda que se refuta la impresi\u00f3n primera. Una palabra tuya no es elevado ni   portador de valores, aunque da cabida a la iron\u00eda. Pero su segunda lectura s\u00ed que es una refutaci\u00f3n. Se invierte y pierde vigencia todo lo que es vil, mezquino, vulgar, vacuidad y soledad. Haciendo eco de las ense\u00f1anzas de Derrida sobre la \u00abdiff\u00e9rance\u00bb volv\u00ed a leer Una palabra tuya. No pas\u00f3 ni un d\u00eda entre ambas lecturas, por no decir del transcurso inmensurablemente insignificante  en el tiempo hist\u00f3rico. Y yo tampoco atraves\u00e9 por ning\u00fan cambio en mi modo de ver. El tiempo transcurrido no pudo explicar la diferencia. Las \u00faltimas, digamos, cincuenta p\u00e1ginas resultaron consternantemente diferentes a las anteriores, pero la primera vez, esas siguieron determinando mi lectura, impidi\u00e9ndome salir de su mundo. Me qued\u00e9 sumida en la existencia vana que tanto fluye de todas las manifestaciones de nuestra \u00e9poca, y que vaciaran sobre m\u00ed sin miramientos los pensamientos de Rosario.<\/p>\n<p>La segunda lectura, conociendo ya el final, se apart\u00f3 y diferenci\u00f3 de la primera. Durante la lectura cada vez m\u00e1s profunda y atenta tambi\u00e9n a las oraciones incompletas poco a poco se fue desarrollando otro texto hasta anular por completo el mundo que originalmente parec\u00eda tan evidente.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n inicial: \u00abNo me gusta ni mi cara ni mi nombre.\u00bb, la que la primera vez pas\u00e9 por alto, ya que para m\u00ed no tra\u00eda nada detr\u00e1s, no sab\u00eda nada del que empezaba a hablar o escribir, ahora condensaba toda la lucha que libraba Rosario consigo misma. Era incapaz de aceptarse a s\u00ed misma a plenitud, aceptar toda su personalidad. (Como sabemos, en la concepci\u00f3n primitiva el nombre equival\u00eda a la personalidad.)<\/p>\n<p>Cuando una anciana le tira por casualidad la bolsa de basura sobre la cabeza, sus furiosos improperios son una reacci\u00f3n natural. Un vecino le pide que tenga algo de compasi\u00f3n. \u00ab?Y qui\u00e9n se compadece de m\u00ed?\u00bb &#8211; grita. Acto seguido a\u00f1ade: \u00abPero al final uno se acostumbra a estas cosas y le saldr\u00e1n callos en el alma como los que llevamos en las manos.\u00bb Esconde y hace insignificante el primer grito, y solo en la segunda lectura nos damos cuenta de que esto es, por cierto, continuaci\u00f3n de la primera oraci\u00f3n mencionada de la escritura. Igual que la pregunta dirigida a Dios: ?Por qu\u00e9 yo (tengo, o sea, esta suerte)? Esta observaci\u00f3n, como el hecho de que Rosario cree en Dios, no influye nuestra impresi\u00f3n general; cuanto menos porque evidentemente no cambia en nada la amargura de Rosario. El sacerdote, como el psiquiatra, no puede disolver su trastorno interno que siente por su madre difunta que reiteradamente se le aparece. Esta parte la entendemos con la nueva lectura: no se conforma con una explicaci\u00f3n barata. Sus palabras dirigidas a Dios no son solo una simple queja del hombre insatisfecho con su destino. Analiza no solamente a los dem\u00e1s sino tambi\u00e9n a s\u00ed misma, y no engana con el resultado: \u00abYo soy la primera enemiga de mi misma.\u00bb \u00abEl fracaso es m\u00edo\u00bb &#8211; dice de su insatisfecha vivencia sexual. Estas oraciones esparcidas por el texto sin ning\u00fan acento particular contienen la historia \u00abverdadera\u00bb de Rosario, las que termina y completa en la continuaci\u00f3n de la ya mencionada frase \u00ab?Por qu\u00e9 yo?\u00bb: \u00abY me costaron muchos anos encontrar la respuesta. Creo que la encontr\u00e9. ?C\u00f3mo es ella, y c\u00f3mo ser\u00e1? Debe transformarse, y para ello debe revalorar todo lo que pensaba de los dem\u00e1s? Qui\u00e9nes son los dem\u00e1s? ?Y c\u00f3mo les encuentra? Morsa le parece simple y le<br \/>\n&gt;utiliza solamente para aliviar sus necesidades sexuales. A Morsa le vio por primera vez tal como era en realidad cuando este no sab\u00eda que le miraba: \u00ab&#8230; hay que ver a la gente de la manera y en el momento precisos, cuando ignoran que les miramos, pues entonces son ellos mismos, son verdaderamente libres.\u00bb Esta ya no es la Rosario que reconoc\u00eda tan excelentemente a las personas. La nueva Rosario dice: \u00ab!Qu\u00e9 poco sabemos de los dem\u00e1s!\u00bb Siempre quisiera librarse de Milagros, rara y considerada d\u00e9bil mental. Es incontenible cuando habla &#8211; dice. A Milagros tambi\u00e9n la utiliza, hace que la ayude a cuidar a su madre, a arreglar su cad\u00e1ver y otras ocasiones. Pero: \u00abNo aguanto este amor incondicional. Esto era lo que me molestaba m\u00e1s.\u00bb De Milagros se burlan todos. \u00abTodos los grupos necesitan un payaso.\u00bb Su comentario al respecto: \u00abEl payaso nunca est\u00e1 solo.\u00bb revela t\u00e1citamente su propia soledad. Rosario se inquieta porque Milagros hace de  taxista sin tener carn\u00e9 de conducir, pero \u00e9sta sonr\u00ede contemplativa, como si dijera que \u00abt\u00fa no tienes ni idea de lo que es la vida, querida m\u00eda.\u00bb El lector le cree a Rosario, quien piensa que Milagros \u00abes un poco tonta, y adem\u00e1s vienen los cigarrillos con droga, y as\u00ed por supuesto que no tiene idea de nada.\u00bb A las palabras de Milagros: \u00absi t\u00fa te suicidas, yo tambi\u00e9n me mato contigo&#8230;\u00bb nos parece justificado lo que Rosario a\u00f1ade para s\u00ed: \u00abOh Milagros, qu\u00e9 sabes t\u00fa del suicidio.\u00bb Pero otra vez una se\u00f1al que entenderemos solo m\u00e1s tarde: \u00abQu\u00e9 poco sabemos de los dem\u00e1s.\u00bb Y una m\u00e1s: \u00ab&#8230; me atribuy\u00f3 un papel (a ti siempre solo el trabajo&#8230;) que solo puede serlo un hermano mayor o una madre &#8211; como ahora me doy cuenta.\u00bb Al tiempo de la cita de los recuerdos se contrapone simult\u00e1neamente un pensamiento posterior, como en las observaciones que siguen: \u00abPero no ve\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de mis narices. (Milagros le parec\u00eda una retrasada mental.) Ahora posteriormente todo encaja en su lugar. As\u00ed es en la vida, solo despu\u00e9s resultar\u00e1 que todos somos muy inteligentes.\u00bb<\/p>\n<p>En el parque a Rosario la molesta que algunos tiren la basura sin cuidado, que les parezca l\u00f3gico que otros hagan la limpieza por ellos; al contrario, a Milagros eso le parece natural: \u00abcomo si eso fuera el curso natural de la vida: unos ensucian, y luego otros limpian por ellos. Qu\u00e9 m\u00e1s da.\u00bb Lo que Rosario resume: \u00abQuiere ser como un perro.\u00bb En el parque Milagros encuentra al beb\u00e9 en el cubo de basura. Piensa que Dios se lo ha enviado a ella, porque le hab\u00eda pedido un ni\u00f1o al Cristo fosforescente que encontr\u00f3 previamente entre la basura. Roland Barthes sostiene que el an\u00e1lisis perfecto de una obra podr\u00eda lograrse solamente reescribi\u00e9ndole el texto. (Ahora ya he entendido a plenitud esa afirmaci\u00f3n de Barthes.)  Sirva esto de excusa para la comunicaci\u00f3n que sigue , acaso demasiado pormenorizada. En realidad, sin mencionarse las citas y las circunstancias que las explican ser\u00eda imposible abordar el giro inesperado que vienen en las, m\u00e1s o menos, 50 p\u00e1ginas que terminan la novela. En principio, a base de esto ya se habr\u00eda tenido que valorar la imagen hasta all\u00ed formada. Pero la escritora busc\u00f3 confundir a sus lectores. As\u00ed, por ejemplo, la fe de Milagros, sus ruegos al Senor, los conecta con una imagen de Cristo fosforescente y de extremado mal gusto, lo que simplemente no puede tomarse en serio. Por supuesto, Rosario no deja de atribuir esta repentina religiosidad de Milagros a una m\u00e1s de sus bober\u00edas. La iron\u00eda es evidente, para acceder a ella no se precisa de nueva lectura. Pero el m\u00e9todo revalorativo de Paul de Man le sale al rev\u00e9s: en la segunda lectura la cursiler\u00eda se eleva al rango de la vigencia. El criterio de Rosario empieza a invertirse (y con ello se vuelve inseguro el mundo en que hasta ese momento hab\u00eda vivido, y junto con \u00e9l, tambi\u00e9n el del lector): \u00ab&#8230; sent\u00ed que no conoc\u00eda a esa mujer (Milagros), o mejor, que solo en ese momento empezaba a conocerla.\u00bb Milagros tambi\u00e9n por primera vez se dirige a ella de manera diferente: \u00ab&#8230;sabes que habr\u00eda entregado la vida por ti, como por otros tambi\u00e9n&#8230; siempre hablas conmigo, Rosario, como si fuera una d\u00e9bil mental, pero no lo soy.\u00bb La reacci\u00f3n de Rosario confirma el cambio: \u00ab&#8230;sent\u00ed, s\u00e9 que es absurdo y que no es propio de m\u00ed, pero sent\u00ed que tal vez esa loca ten\u00eda raz\u00f3n&#8230; y que la generosidad consist\u00eda en que viol\u00e1bamos las normas y super\u00e1bamos nuestros temores.\u00bb Ahora por primera vez yo he sido el perro y ella, el ama.\u00bb<\/p>\n<p>En vez de Rosario, antes siempre dura consigo misma y con los otros, pasa al primer plano Milagros, la que dar\u00e1 muestras de profunda comprensi\u00f3n y compasi\u00f3n, de un tacto nada com\u00fan: \u00abPuedes re\u00edrte de m\u00ed, como siempre, pero yo pienso en ti. Cuando oigo que llevamos heridas en el coraz\u00f3n se me hace un nudo en la garganta, Rosario.\u00bb (No sabemos de qu\u00e9 heridas ni de qui\u00e9n habla, y, como tantas veces, la escritora deja al lector la interpretaci\u00f3n.) Rosario le consiente a Milagros llevar al beb\u00e9 a casa, pero teme exageradamente verse comprometida en el l\u00edo, y por eso la vuelve a llamar solo d\u00edas despu\u00e9s. Cuando por fin puede verla: \u00abPor primera vez fui yo la que contaba los minutos para poder verle la cara a la nueva y misteriosa Milagros, que no me dej\u00f3 verla el s\u00e1bado.\u00bb Ha cambiado la relaci\u00f3n entre las dos. Est\u00e1 algo celosa tambi\u00e9n porque si Milagros puede quedarse con el ni\u00f1ito ella ya no ser\u00e1 lo m\u00e1s importante. \u00abEn lugar de aliviarme (por librarse de ella) de pronto me sent\u00ed un poco sola en el mundo.\u00bb \u00abNo solo Milagros es rara, yo tambi\u00e9n tengo problemas en la cabeza.\u00bb En la<br \/>\n&gt;habitaci\u00f3n donde se encuentra el ni\u00f1o, el hedor revela que ha muerto.<br \/>\nRosario le acaricia instintivamente los cabellos a Milagros. Esta espont\u00e1nea manifestaci\u00f3n de cari\u00f1o puede caber solamente en una Rosario ya cambiada o que est\u00e1 cambiando. \u00abEl suave sollozo (de Milagros) era como el de aquellos a los que no le quedaba ninguna esperanza.\u00bb Ha desaparecido la Milagros retrasada mental, la Milagros alegre a pesar de todas las burlas o dificultades. Este cambio confunde no solo a Rosario sino igual al lector. Principalmente porque Milagros vive el duelo como si realmente hubiera perdido a su hijo.<\/p>\n<p>Sobre qu\u00e9 dir\u00e1 Morsa si se van tan lejos a enterrar un gato, Rosario replica: \u00absiempre ha cre\u00eddo que somos un poco chifladas.\u00bb Y las dos sonr\u00eden como si el secreto de la felicidad hubiese estado en la chifladura com\u00fan. No hay comentarios para esta afirmaci\u00f3n. Esta es tambi\u00e9n una de las senales que conducen a la revaloraci\u00f3n. El secreto de la felicidad tal vez sea la desaparici\u00f3n de la diferencia entre ellas, el hecho de que ambas pertenecen a otro sistema de valores. Revela que han cambiado sus relaciones el que Rosario ya no podr\u00e1 leerle los pensamientos. El desconsuelo reflejado en su rostro: \u00abTen\u00eda en la cara una expresi\u00f3n de alguien a quien yo nunca hab\u00eda visto. Ahora pienso que esa es la cara que ten\u00eda antes de que yo la conociera (esta \u00faltima oraci\u00f3n apunta nuevamente hacia adelante, hacia el futuro todav\u00eda por venir).\u00bb<\/p>\n<p>Rosario revalora tambi\u00e9n la navidad cuando su padre le compra calzados. Veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s entiende que su padre la hab\u00eda utilizado de coartada, quer\u00eda encontrarse con su enamorada. Esta mujer la acompa\u00f1\u00f3 al entierro de su ex mujer. \u00abMe utiliz\u00f3 porque sab\u00eda que yo era la m\u00e1s inocente.\u00bb Entiende que solo el d\u00eda del entierro hab\u00eda perdido el resto de esa inocencia. (Su eterno remordimiento proviene de que ya desde ni\u00f1a le hab\u00eda dicho su madre que juzgaba a las personas como adulta.)<\/p>\n<p>La nueva comprensi\u00f3n se deja sentir en la respuesta que da a Morsa, quien no entiende por qu\u00e9 hacer tanta cosa por un gato: \u00abt\u00fa qu\u00e9 sabes de lo que es estar sola en la vida. Es f\u00e1cil juzgar a la gente.\u00bb El cambio lo subrayan m\u00e1s todav\u00eda las palabras de Morsa: \u00ab?y me lo dices t\u00fa, que toda la vida andas juzgando a la gente?\u00bb Morsa ocupa muy poco lugar en los pensamientos de Rosario. Sus relaciones fueron motivadas por una sonrisa que la muchacha dej\u00f3 escapar involuntariamente y que ni ella entendiera. Hac\u00edan el amor espor\u00e1dicamente y, por parte de Rosario, bastante mec\u00e1nicamente. Su relaci\u00f3n empieza a cambiar solo cuando el entierro del ni\u00f1o. Morsa presiente que debe decidir: \u00abRosario, a esta edad la gente aspira a &#8230; crear algo, algo propio.\u00bb No dice qu\u00e9, y la reacci\u00f3n de Rosario tampoco contiene algo concreto: \u00abOh por Dios, Morsa, pens\u00e9.\u00bb Nuevamente otra se\u00f1al que podr\u00e1 interpretarse solo posteriormente. A falta de una palabra de aliento, Morsa ensaya una risa para hacerle creer que ya ten\u00eda olvidado lo que hab\u00eda dicho en el bar y que \u00abyo no soy para ella tan importante que arruine su vida por m\u00ed.\u00bb<\/p>\n<p>Rosario y Morsa miran con curiosidad a Milagros cuando ella regresa a su aldea, \u00abcomo si fuera alguien diferente, como una hermana gemela all\u00ed quedada.\u00bb En la aldea, en su casa, Milagros resulta ser otra, misteriosa. A Rosario eso la llena de verg\u00fcenza. Milagros siempre la escuch\u00f3 a ella con admiraci\u00f3n, mientras ella trataba de guardar sus secretos para s\u00ed, igual que frente a Morsa, pues b\u00e1sicamente se consideraba a s\u00ed misma m\u00e1s que ellos. Ahora entend\u00eda que el pasado de Milagros era una enfermedad latente que ahora cobraba fuerza y la condenaba al infierno. Vio junto a la madre dormida o perdida entre la niebla, dada a un fin decidida a la Milagros siguiendo la rutina de todos los d\u00edas guardando la apariencia de una vida normal y luego atrapada en una infancia extra\u00f1a En el entierro Rosario lee como por casualidad en la Biblia: \u00abPiedad de m\u00ed, oh Dios, por tu bondad, por tu inmensa ternura borra mi delito, l\u00e1vame a fondo de mi culpa, purif\u00edcame de mi pecado. Pues yo reconozco mi delito, mi pecado est\u00e1 siempre ante m\u00ed. Contra ti, contra ti solo pequ\u00e9, lo malo a tus ojos comet\u00ed.\u00bb (Salmos 51, vers\u00edculos 3-6) Morsa, un tanto apartado &#8211; piensa Rosario &#8211; dice para s\u00ed esa mujer jam\u00e1s sentir\u00e1 nada. Le habr\u00eda gustado decirme no me acostar\u00e9 contigo cuando a ti se te ocurra. Rosario sigue leyendo el texto de la Biblia: \u00ab&#8230; Para que seas justo cuando hablas e irreprochable cuando juzgas. Mira que nac\u00ed culpable, pecador me concibi\u00f3 mi madre&#8230;\u00bb (Salmos 51, vers. 6-7) Por la forma opaca en que se hab\u00eda formulado antes solo ahora aparecer\u00e1 claramente en el texto que Milagros realizaba sus quehaceres cotidianos junto a la madre muerta.<\/p>\n<p>Cuando Rosario parte de regreso da la impresi\u00f3n de que Milagros quiere decir algo, o pedir algo. \u00abUna palabra tuya bastar\u00e1 para curarme &#8211; dice el evangelio.\u00bb Este vers\u00edculo de la liturgia se inserta en el texto con tan poco acento que solo posteriormente descubrimos all\u00ed el t\u00edtulo de la novela. Rosario no a\u00f1ade comentarios. Originalmente se refiere a Jes\u00fas o a Dios. Del hecho de que Rosario tiene remordimientos tambi\u00e9n podr\u00edamos deducir que quiz\u00e1 su palabra hubiera podido salvar a Milagros del suicidio. En la ma\u00f1ana esplendorosa y capaz de purificar interiormente al hombre, Rosario espera que Milagros tambi\u00e9n haya encontrado la felicidad y en la vida eterna  se re\u00fana con su madre y con su hijo. Al despedirse responde as\u00ed a la pregunta de Rosario: \u00abNo estoy sola.\u00bb  \u00abPuede ser-  piensa Rosario &#8211; que todo est\u00e9 en esta frase, o tambi\u00e9n que nada.\u00bb<\/p>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s vuelven a la aldea. Ahora tambi\u00e9n Rosario declara solo poco a poco que Milagros ha muerto y que van al entierro. El cura lee con tono so\u00f1oliento y desinteresado la Biblia. Entonces Rosario intercala en el texto los vers\u00edculos 10-13 de Salmos 51 le\u00eddos por ella en un tono muy distinto en el entierro del beb\u00e9: \u00abAparta tu vista de mis yerros y borra todas mis culpas. Crea en m\u00ed, oh Dios, un coraz\u00f3n puro, renueva en m interior un esp\u00edritu firme; no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de m\u00ed tu santo esp\u00edritu.\u00bb  Esta vez alude retrospectivamente con las palabras  que &#8211; piensa ella &#8211; como si significaran nuestro futuro.  Morsa no tuvo que darle un ultim\u00e1tum. \u00abDecid\u00ed despu\u00e9s de leer los Salmos. Le vi como a quien pod\u00eda querer, o como a quien ya quer\u00eda. A la gente hay que verla cuando no saben que les miramos. \u00abY entonces supe que esa noche y la siguiente se quedar\u00eda conmigo, y vi claramente todo lo que vendr\u00eda &#8230; que me dar\u00eda un hijo &#8230; que nazca una nueva vida de esta Rosario&#8230; a la que no le gustan ni su cara  ni su nombre, hagamos de ella una criatura inocente y bella&#8230; Quiz\u00e1 esta sea la \u00fanica posibilidad de quitarle a mi alma la carga con que nac\u00ed&#8230; de que se me perdonara el pecado original.\u00bb El encuentro y recolecci\u00f3n de oraciones incompletas o completas que interrumpen de manera apenas perceptible la superficie del texto parec\u00eda el m\u00e9todo inevitable del an\u00e1lisis. Debemos buscar no palabras, met\u00e1foras o s\u00edmbolos que puedan interpretarse de muchas maneras, sino considerar como se\u00f1al una declaraci\u00f3n formalmente id\u00e9ntica a otras declaraciones del texto.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n de esta se\u00f1al  es posible principalmente por su desviaci\u00f3n sem\u00e1ntica del contexto. En las novelas de hoy suele cambiarse el orden temporal: uno u otro acontecimiento el escritor los inserta en el texto antes de que hayan ocurrido. Este anticipo novel\u00edstico en el tiempo muestra claramente que el suceso se desarrolla no en acontecimientos externos, y ni siquiera &#8211; como cre\u00edamos &#8211;  en los mencionados recuerdos de ellos, sino en Rosario. La desviaci\u00f3n puede ser de orden temporal: la inserci\u00f3n de la declaraci\u00f3n, referente al pasado o por cumplirse en el futuro, en el curso de la consciencia presente. La analepsis y la prolepsis son v\u00e1lidas en todos los casos para el pensamiento. Por eso  facilita el reconocimiento la ruptura presentada no en la historia sino en la conciencia. Pero esta rotura en el pensamiento queda oculta por la homogeneidad de las declaraciones: los pensamientos actuales y los pasados o futuros  no ofrecen una diferencia formal, y en su contenido difieren solo en que en ellos descubrimos al declarante cambiado &#8211; o al menos inconsecuente.<\/p>\n<p>Antes de las \u00faltimas 50 p\u00e1ginas la historia de Rosario podr\u00edamos resumirla con su peculiar remordimiento y su juicio que no admite pretextos sobre s\u00ed misma y los dem\u00e1s que la hicieron incapaz de una correspondencia afectiva. Historia de Milagros hasta antes de las \u00faltimas 50 p\u00e1ginas: la aceptaci\u00f3n de todos y de todo. Seg\u00fan las informaciones obtenidas de Rosario, ser\u00e1 tonta, simple, loca, monstrua.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 son id\u00e9nticas ambas mujeres? No solo Milagros es especial, rara, sino tambi\u00e9n Rosario. Por eso le cae pesado que Milagros siempre quiera estar con ella. Eso acent\u00faa su propia condici\u00f3n. Ambas son reprimidas al margen de la sociedad por ser diferentes: raras. Hasta los dem\u00e1s barrenderos las encuentran extra\u00f1as. Despu\u00e9s del entierro de su madre, Rosario encontrar\u00e1 los zapatos que su padre le compr\u00f3 a los nueve anos. Como dice, ser\u00e1 entonces que perdi\u00f3 su inocencia. En espa\u00f1ol la palabra inocencia es ambigua, tambi\u00e9n significa bober\u00eda. En este sentido tambi\u00e9n rige la identidad entre las dos. En la vida de ambas la infancia fue determinante. Milagros no se sobrepone (supera) a sus dolorosas experiencias de entonces. Por su parte, Rosario se considera t\u00e1citamente un monstruo porque piensa que jam\u00e1s fue ni\u00f1a de verdad. De manera que Milagros ser\u00e1 inocente mientras el papel de madre jugado con su beb\u00e9 junto a la madre muerta no devenga en una maternidad realmente vivida.  Rosario, por su parte, ser\u00e1 una adulta capaz de sentir cuando haya reconocido su propia inocencia infantil.<\/p>\n<p>Inocente es una palabra clave. La \u00absalvaci\u00f3n\u00bb de Rosario la traer\u00e1 la inocencia del nino que se espera nacer\u00e1, y a Milagros le colmar\u00e1 la vida su bober\u00eda &#8211; el milagro atribuido al Cristo fosforescente: el beb\u00e9 encontrado en el cubo de basura.<\/p>\n<p>Ambos nombres contienen significados. Rosario implica oraci\u00f3n, y Milagros, los hechos milagrosos. Rosario cree en Dios, pero no le reza, sino m\u00e1s bien interroga, no entiende por qu\u00e9 permite las injusticias. A Milagros sus propios rezos y solicitudes la hacen creyente. Seg\u00fan las nuevas concepciones teol\u00f3gicas proviene de Dios el que podamos rezar.  La fe de ambas mujeres funciona como vaso comunicante. El beb\u00e9 es un milagro pasajero; su muerte provoca el suicidio de Milagros. Como se sabe, el suicidio est\u00e1 considerado como la m\u00e1s grave infidelidad a Dios. Rosario no reza, no obstante a ella la libra del peso de sus remordimientos el milagro del amor y la esperanza.<\/p>\n<p>Una sola palabra tuya me curar\u00e1 &#8211; cita Rosario el evangelio con una ligera modificaci\u00f3n. En el original: \u00abSolo pronuncia una palabra &#8211; dice el centuri\u00f3n y mi siervo quedar\u00e1 sano.\u00bb  La cita, por su contexto, permite suponer tambi\u00e9n que Rosario hubiera tenido que pronunciarla al despedirse de Milagros. Pero Rosario no recibe castigo, al contrario: le espera una feliz vida familiar, un reempezar lleno de esperanzas, una inocencia que vivir\u00e1 en su hijo.<\/p>\n<p>La \u00faltima palabra de Milagros a Rosario, mientras le acaricia la cara: \u00abNo estoy sola,\u00bb Rosario no puede interpretar esta declaraci\u00f3n: \u00abPuede ser que todo est\u00e9 en esta frase, o tambi\u00e9n que nada.\u00bb<\/p>\n<p>Con lo que da el t\u00edtulo Una palabra tuya, Lindo pone a su lector ante un acertijo. \u00bfQui\u00e9n dice, y a qui\u00e9n se dice esta \u00fanica palabra? Y m\u00e1s todav\u00eda: ?qu\u00e9 es esta \u00fanica palabra? La despedida de Milagros, referida a ella misma puede significar que est\u00e1 ya junto a su hijo y a su madre en la vida eterna, como lo espera Rosario. Pero el mensaje puede ser para Rosario, quien debe entender que la soledad no existe porque siempre estar\u00e1 con ella y con todos Aqu\u00e9l cuya \u00fanica palabra es capaz de curar.<\/p>\n<p>Contemplando estos dos destinos solubles en la fe, hemos de ver que son necesariamente diferentes y raros, igual que las mismas mujeres que los viven, y tambi\u00e9n como los viven.<\/p>\n<p>Son dos mujeres entrelazadas y con sus roles intercambiados: la silenciosa Rosario y la inconteniblemente locuaz Milagros ser\u00e1n finalmente sustituidas por una Rosario capaz de manifestarse y por la enmudecida Milagros. Rosario, quien se cre\u00eda de rango superior, reconoce que el conocimiento de Milagros es el verdadero, que ella es la madre protectora y la hermana. La humildad caracteriza ahora a Rosario, y la autoestima a Milagros. No solo que se trasforman, sino que quedan convertidas una en otra. Son inevitables las reminiscencias b\u00edblicas: las \u00faltimas ser\u00e1n las primeras, y las primeras las \u00faltimas. Este gran cambio no deriva l\u00f3gicamente de los antecedentes, ni de los caracteres. Un poder asombrosamente soberano ha dirigido sus vidas. Como si much\u00edsimas veces se le hubieran escapado de las manos a la escritora, por no decir de la<br \/>\ninterpretaci\u00f3n del vacilante lector.<\/p>\n<p>No cabe duda que Rosario y Milagros traspasan las fronteras de su mundo, y as\u00ed lo anulan retrospectivamente, aunque no sus hechos, y liberan lo humano de la celda de la existencia desprovista de sentido. Esto ocurre en absoluto en el marco preceptivo de la vida cristiana corriente. Las soluciones, el desarrollo de sus vidas, est\u00e1n profundamente dise\u00f1adas para ellas, pero en absoluto son individualistas. De ah\u00ed el destino tan ligado de ambas mujeres, para que sea inequ\u00edvoco &#8211; y de ah\u00ed tambi\u00e9n la importancia de Morsa cuando muere Milagros &#8211;  que un cambio as\u00ed es posible tan solo en la relaci\u00f3n con el otro, y entonces tambi\u00e9n solo por la intervenci\u00f3n de lo inconcebible, el milagro, y, supuestamente, el Se\u00f1or del milagro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rosario, narra sus pensamientos en \u00abUna palabra tuya\u00bb, sintiendose un individuo condenado al fracaso, causa de la relaci\u00f3n con su madre <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":239,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[6],"class_list":["post-79","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sobre-elvira-lindo","tag-sobre-elvira"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":534,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79\/revisions\/534"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/239"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}