{"id":764,"date":"2010-08-31T18:54:45","date_gmt":"2010-08-31T17:54:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/?p=764"},"modified":"2010-08-31T18:55:32","modified_gmt":"2010-08-31T17:55:32","slug":"una-vida-inesperada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/lo-que-me-queda\/una-vida-inesperada\/","title":{"rendered":"Una Vida Inesperada"},"content":{"rendered":"<p><strong>Art\u00edculo de Ovidio Paredes<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/ovidioparades.blogspot.com\/\">El extra\u00f1o viaje<\/a><\/p>\n<p>Hay acontecimientos que marcan decisivamente la vida de una persona, de una mujer, Antonia, en este caso: la muerte prematura de la madre, la maternidad siendo a\u00fan muy joven, la ruptura de una pareja donde todav\u00eda, al menos por una de las partes, la suya, hab\u00eda amor. La vida, que nunca es f\u00e1cil, menos lo es para una joven, sola, con un ni\u00f1o peque\u00f1o, que intenta buscar su lugar en el mundo y que se siente hu\u00e9rfana, con una fragil\u00edsima sensaci\u00f3n de orfandad y desamparo que se extiende mucho m\u00e1s all\u00e1 del tiempo en el que se inicia, tras la muerte de la madre. Esa otra mujer, que recuerda a las mujeres del cine y de la m\u00fasica americana, con el coraz\u00f3n herido, tocado por la larga enfermedad, presencia constante pese a la ausencia f\u00edsica.\u00a0 <!--more-->La mujer joven, Antonia, que se busca y que se encuentra muchas veces en esa mujer que ya no est\u00e1, esa voz que se funde en aquella voz: voces que se encuentran y se confunden, como en un bello rito, en el filo del espejo, en el hilo de la historia, dentro de la memoria, donde m\u00e1s duele. Un desaf\u00edo constante. Un camino por hacer. Una vida, aparte de la suya, que sacar adelante, la del hijo. Ese hijo avispado, despierto, list\u00edsimo, solitario, que es uno de los muchos logros de esta novela (gran novela): crear y dar credibilidad a un ni\u00f1o, sin caer en la cursiler\u00eda o el tremendismo: no es peque\u00f1o logro, desde luego. Un bell\u00edsimo baile a dos manos. Un viaje conjunto, s\u00ed. Importante y dif\u00edcil viaje. El de la madre y el hijo. El de tantas madres e hijos que, en este viaje, se pueden ver reflejados. No me cabe duda alguna. Elvira Lindo, narrando esta historia, la suya, la que quer\u00eda contar, ha contado tambi\u00e9n, quiz\u00e1 sin pretenderlo, la de una generaci\u00f3n de personas, sobretodo de mujeres, mujeres que estaban ah\u00ed, a principios de los a\u00f1os 80 (esa \u00e9poca, posteriormente, tan sesgadamente revisada e idealizada hasta el hartazgo), cuando tantas cosas empezaban a cambiar, pero hab\u00eda que cambiarlas, dar el paso, salirse de lo establecido hasta entonces y continuar hacia adelante, vivir la propia vida sin el peso de las ense\u00f1anzas antiguas, hacerse un hueco en la sociedad, sobrevivir. Ella, Antonia, nuestra protagonista, lo consigui\u00f3. El pasado que arrastraba este pa\u00eds y el presente que se iba conformando y transformando, no sin complicaciones, d\u00eda a d\u00eda. Ese tr\u00e1nsito, ese contraste, aparece magistralmente narrado en estas p\u00e1ginas, que, en algunos tramos, alcanza momentos realmente memorables, de esos cuya ternura y ese cruel patetismo que, visto a d\u00eda de hoy, te anudan la garganta, como te la anudan las interpretaciones de ciertas actrices (Shirley MacLaine, un suponer) cuando interpretan esas escenas que se debaten entre lo c\u00f3mico, lo tr\u00e1gico y lo absurdo. Hay muchas escenas as\u00ed en toda la literatura de Elvira Lindo, escenas que constatan y reflejan a la perfecci\u00f3n su agud\u00edsimo sentido para captar el mundo, la vida, todo lo bueno, lo malo y lo extra\u00f1o que nos rodea. Como ejemplo (uno de tantos) pondr\u00e9 esas p\u00e1ginas que retratan la boda de la protagonista, con las mujeres de la familia vistiendo al modo m\u00e1s cl\u00e1sico, rancio casi, con sus blusas de lazo y sus abrigos de mut\u00f3n, asistiendo a un evento -una boda civil, de las primeras que se celebraban aqu\u00ed- que a ellas, por novedoso, se les escapa completamente. Tambi\u00e9n hay otras mujeres, claro, poderosos personajes secundarios que quedan grabados en la memoria -la t\u00eda Celia, la amiga Marisol&#8230;-: cada una con un trocito de historia, su historia -historias tristes, terribles: vidas que, de un modo u otro, se quedaron en el camino-, que sirven tambi\u00e9n para explicar la suya, la de Antonia. Mujeres que luchan hasta el final, que saben querer por encima de todo, que s\u00f3lo la muerte les arrebatar\u00e1 la fuerza, el tes\u00f3n, las ganas de vivir. Hay novelas que est\u00e1n ah\u00ed, en un rinc\u00f3n de la memoria, esperando a que su autor les otorgue forma definitiva con las palabras, con los recuerdos, con los sentimientos. Es un juego peligroso y hay que ser un verdadero virtuoso de las letras para salir airoso del empe\u00f1o. Elvira Lindo lo consigue con creces. Cuando la vida se convierte en palabras escritas ya deja de ser vida real para convertirse en otra cosa, en otro tipo de vida, igualmente aut\u00e9ntica, igualmente vibrante, en literatura pura y dura. Deslumbrante, brillant\u00edsima literatura, como la que aqu\u00ed nos ocupa. Elvira Lindo, que cada d\u00eda que pasa es mejor escritora, se ha lanzado sin red, sin tapujos, con valent\u00eda, cara a cara, a un pasado que puede tener mucho que ver con el suyo, s\u00ed, y tambi\u00e9n con el de muchos otros, con el de todas esas personas que est\u00e1n ah\u00ed, que r\u00eden, que gozan, que lloran, que sufren, que sue\u00f1an, que luchan, que se emocionan, que se desesperan, que se enfrentan a la vida que les toc\u00f3 en suerte, a una vida, como la suya, como la nuestra, como la de todos, inesperada. No se la pierdan bajo ning\u00fan concepto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo de Ovidio Paredes El extra\u00f1o viaje Hay acontecimientos que marcan decisivamente la vida de una persona, de una mujer, Antonia, en este caso: la muerte prematura de la madre, la maternidad siendo a\u00fan muy joven, la ruptura de una pareja donde todav\u00eda, al menos por una de las partes, la suya, hab\u00eda amor. 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