{"id":76,"date":"2008-09-09T12:50:41","date_gmt":"2008-09-09T11:50:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/?p=76"},"modified":"2010-08-04T04:28:12","modified_gmt":"2010-08-04T03:28:12","slug":"en-esencia-elvira-lindo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/sobre-elvira-lindo\/en-esencia-elvira-lindo\/","title":{"rendered":"En esencia, Elvira Lindo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Art\u00edculo de Adolfo Garc\u00eda Ortega<\/strong><\/p>\n<p>\u201cA la Tristeza<br \/>\nle di los buenos d\u00edas,<br \/>\ny cre\u00ed que la dejaba muy atr\u00e1s.\u201d<\/p>\n<p>[JOHN KEATS]<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<ol>\n<li> Hablamos en un hotel de Bogot\u00e1. E.L. me dice que podr\u00eda estar en el otro lado de la vida (en momentos sensatos e insensatos), que es precisamente donde le gusta estar casi siempre: en el otro lado de todo, en el otro lado de las cosas. Hay lluvia, es temporada de tormentas. Le gustar\u00eda estar al otro lado de la lluvia. \u00bfEs \u00e9se un lugar? Estar en el otro lado de la vida es estar en el otro entendido como radicalmente un no-yo. Elvira siempre viaja hacia lo otro, hacia los otros. Es lo primero que he aprendido de ella. Una virtud.<!--more--><\/li>\n<li> Siempre se siente responsable, v\u00edctima. Comprende a las v\u00edctimas. \u00c9ste es su don m\u00e1s extraordinario. Se hace plural porque se pone del lado de quienes padecen. Lo que sea: un complejo o una tortura. O una injusticia. O un error.<\/li>\n<li>Su relaci\u00f3n con el trabajo es dura. No se perdona. Pero es hedonista. No proletariza su ocupaci\u00f3n del tiempo, su necesidad laboral. Posee un sentido de inevitabilidad con su trabajo, que le apasiona.<\/li>\n<li>Para ella la vida tiene que tener algo de aventura, le gusta rondar sola por las ciudades, pensar que su vida no est\u00e1 del todo hecha, que hay algo por descubrir.<\/li>\n<li>Tal vez sea esa la raz\u00f3n por la que el mundo literario de tertulias, charlas, mesas redondas, cenas, capillas, etc\u00e9tera, en fin el milieu, no le interesa mucho o, mejor dicho, no le interesa nada.<\/li>\n<li>Para E.L. la aventura est\u00e1 en aquello que posee un inequ\u00edvoco punto desconocido, y para ella, el mundo literario es extremadamente previsible, nada aventurero en s\u00ed. La aventura siempre es personal, sobre todo entre escritores. Piensa que es f\u00e1cil imaginar lo que van a opinar muchos colegas antes de que hablen.<\/li>\n<li>Cree que el escritor se ha convertido en alguien demasiado recurrente en la vida p\u00fablica. Cada vez m\u00e1s ella procura estar presente s\u00f3lo mediante lo que escribe.<\/li>\n<li>En Nueva York le gusta sentir que tiene un alma joven, que no lo tiene todo hecho en la vida, le gusta conservar la capacidad de asombro.<\/li>\n<li>Mantiene una curiosidad enfermiza por las vidas ajenas, pero no exactamente por las de la gente relevante o popular, esas vidas le interesan menos, cree que es m\u00e1s interesante adentrarse en las vidas de gente que es ajena a tu mundo.<\/li>\n<li>Desde peque\u00f1a le gustaron las casas de los dem\u00e1s. Si iba con sus padres a casa de unos amigos suyos, con la excusa de ir al ba\u00f1o se met\u00eda por las habitaciones. Nunca lo hac\u00eda por cotillear; se trataba de otra b\u00fasqueda, de una necesidad de sentir en ella otras vidas. De aquella experiencia, parad\u00f3jicamente, surgi\u00f3 la naturaleza de su escritura: comprender a los dem\u00e1s a la vez que detesta interferir en la vida de los dem\u00e1s.CONTEXTOS: Infancia: su madre, ama de casa. Operaci\u00f3n a coraz\u00f3n abierto. Su salud. Su muerte. Discusiones con su padre, pasi\u00f3n entre ellos. Para ella es la serenidad y la felicidad. Cuando muere su madre, Elvira tiene 16 a\u00f1os. Su vida da un vuelco.<\/li>\n<li>En Buenos Aires hablamos de Una palabra tuya. Es una novela emotiva y dura, el retrato de dos personajes (aportaci\u00f3n extraordinaria de E.L. a la historia de la literatura espa\u00f1ola como escritora s\u00f3lida), de dos mujeres, de dos figuras de un mismo espejo deformante, de dos trayectorias vitales, una hacia la nada triste desde una vida triste, y la otra hacia el futuro desde una vida redimida. Y en medio de todo, la piedad y el perd\u00f3n y la redenci\u00f3n: la misericordia a la manera de Gald\u00f3s. CONTEXTOS: Su padre es auditor de Dragados y Construcciones. Infancia y adolescencia entre C\u00e1diz, Mallorca, Alicante&#8230; Sin ra\u00edces. Trabajo: oportunidades. Radio Centro, en Pueblo, en Madrid, en M\u00e1laga.<\/li>\n<li>Cree que hay personas m\u00e1s racionales que ella, personas que aceptan la idea de la limitaci\u00f3n de la edad y de la fugacidad de la vida. A E.L. ese pensamiento siempre la hace infeliz.<\/li>\n<li>Tiene la sensaci\u00f3n de que su vida es corta, de que necesita m\u00e1s tiempo, m\u00e1s perspectiva por delante. Es de las cosas que m\u00e1s le pueden deprimir: no ver futuro, no ver salida, no ver proyecto al que dar cuerpo, carne.<\/li>\n<li>A pesar de ser una persona \u00abpopular\u00bb en Espa\u00f1a, todav\u00eda conserva el anonimato en muchos sitios porque entra en un mundo donde la literatura no entra. Le gusta salir de casa y dejarse llevar por aquello que vaya surgiendo. Pasea por la calle y tiene tiempo para conversar con la gente, para saludar a la gente que est\u00e1 en las tiendas, para conocer a otras personas. Es algo que hace mucho: recorre la ciudad sola pero acaba haciendo amistades. Es as\u00ed como se convierte, en la escritura, en la voz de los otros, en la naturalista conductora de las vidas ajenas.<\/li>\n<li>Le gusta vivir entre dos ciudades: Madrid-Nueva York. Nueva York le permite experimentar la grandeza del mundo, all\u00ed no valen las relaciones de siempre, all\u00ed no se es nadie. Y se es todos a la vez. Por eso le fascina la duplicidad de fortalecer una identidad labrada a cincel (Madrid) y de la disolver esa identidad en un r\u00edo de vidas a la manera de los Roth (Henry y Philip) en Nueva York.<\/li>\n<li>Cree que el ambiente cultural espa\u00f1ol es muy peque\u00f1o y est\u00e1 terriblemente contaminado y lleno de tr\u00e1fico de influencias. No cree que nuestro oficio de escritores deba utilizarse para ostentar ning\u00fan poder, por peque\u00f1o que sea.<\/li>\n<li>Sabe que nuestro pa\u00eds, Espa\u00f1a, es tal vez mucho m\u00e1s humano que Estados Unidos, pero le gusta experimentar la diferencia de esa deshumanizaci\u00f3n aparente. Porque ha encontrado un sentido vital al para\u00edso de lo mejor y lo peor que es Am\u00e9rica. Se siente de lleno inmersa en la cultura literaria de la Tierra de la Gran Promesa.<\/li>\n<li>Hay gente que coloca en primer lugar, por encima de otras cosas, la posici\u00f3n social que da la escritura, y la consecuente relevancia p\u00fablica. En su caso no es as\u00ed. Todo lo contrario, extremadamente lo contrario. E.L. es normal, muy normal (colectivamente normal, y por ello socialmente asumida como s\u00edmbolo de un Yo compartido). Pero en Espa\u00f1a se paga muy alto el precio de la notoriedad, mediante el chantaje terrorista de la envidia.<\/li>\n<li>Para ella el amor (las relaciones sentimentales en general) y el sexo han sido y son los deseos m\u00e1s importantes en su vida. Son las cosas que le han hecho perder la cabeza, para bien y para mal, para sacar lo mejor o lo peor de s\u00ed misma.<\/li>\n<li>Cuando le preguntan c\u00f3mo se ha sentido con su cuerpo a lo largo de su vida, suele decir que tendr\u00eda que haber sido m\u00e1s comprensiva con \u00e9l, haber \u201camado\u201d m\u00e1s su cuerpo, porque en realidad ha tenido y tiene suerte con los hombres, ha tenido una vida amorosa rica, procelosa, que le ha hecho disfrutar mucho, y sufrir mucho tambi\u00e9n (pero ah\u00ed est\u00e1 la riqueza con la que luego, en profundidad, puede hablar del cuerpo y del amor en su literatura, en su escritura en general). Prefiere la vida con emociones, no le gustan las vidas planas.                                                                            CONTEXTOS: Matrimonio con 21. Hijo a los 23. Divorcio a los 25. Luego, con los a\u00f1os, otro matrimonio. Domicilios diversos.<\/li>\n<li>Muchas veces, cuando piensa en el desastre de su primer matrimonio (\u201cYo fui un desastre \u2013dice- y tengo todav\u00eda una gran capacidad para el desastre aunque me controlo bastante\u201d), se consuela pensando en que hay algo que no sali\u00f3 mal entonces, y ese algo es en realidad alguien, es su hijo Miguel, el centro de su universo afectivo. \u201cMiguel representa para m\u00ed lo mejor que me qued\u00f3 de aquella \u00e9poca, lo m\u00e1s limpio, lo m\u00e1s inocente.\u201d                                                                   CONTEXTOS: Humor como constante. En una foto familiar, la \u00fanica sonrisa es la suya, de ni\u00f1a. A los 33, \u00e9xito en la literatura: Manolito Gafotas.<\/li>\n<li>Literatura: hacerse un sitio, libertad absoluta, subir escalones, sentirse due\u00f1a de s\u00ed, segura de s\u00ed. Lo ha conseguido. Pero en todo escritor que madura, las dudas sobrevuelan como nubes de tormenta. Y no se van. No tiene que irse, por otra parte.<\/li>\n<li>Una palabra tuya. Los retratos de las dos protagonistas de la novela, su lenguaje y la fuerza literaria como est\u00e1n construidos, tienen una consistencia tal, llegan tan hondo al lector, que s\u00f3lo puede decirse que es genial el modo de abordarlos, porque rezuma por doquier lo que es la esencia de la excepcional identidad literaria de E.L.: pone la vida en las p\u00e1ginas, es una medium entre la vida y la literatura, vehicula la literatura hacia la vida, como Balzac, como Gald\u00f3s, como Clar\u00edn, como Valle, como Wolf. Cada frase, cada di\u00e1logo, cada \u00abconfesi\u00f3n\u00bb de Rosario cuando habla de Milagros, la misma Milagros, la mente del propio Morsa, los hechos y las emociones tan directas hacia la madre (la de cada una) y el padre (elemento extra\u00f1o), son la vida misma, la vida toda&#8230; Y sin artificio ninguno.  CONTEXTOS: Cultura y popular. Oficio disperso. Hueco entre los contempor\u00e1neos. No estaba hasta ahora en ninguna lista generacional. Escribe desde los 9 a\u00f1os.<\/li>\n<li>Hizo un viaje callejero con algunas barrenderas de verdad y cuenta que fue muy estimulante. Estuvo al alba, cuando estaban dispuestos a salir todos los barrenderos, en el Cant\u00f3n de Cerronegro. Cerronegro esta al lado de la M-30, cerca de Pacifico y su jurisdicci\u00f3n de limpieza llega hasta Atocha. Estuvo acompa\u00f1ando a una barrendera hasta Atocha. E.L. le preguntaba y ella respond\u00eda a todo con mucha simpat\u00eda y agrado: era ecuatoriana. Luego se subi\u00f3 con otra en uno de los camiones. Llov\u00eda y eso hac\u00eda mas duro el recorrido. Hac\u00eda fr\u00edo. Volvi\u00f3 a casa con los pies helados. Antes de tomar un taxi para el regreso compr\u00f3 unas porras en un puesto de la estaci\u00f3n de Atocha. Creo que para entender las ciudades hay que levantarse temprano. Es fundamental, es cuando la ciudad se est\u00e1 haciendo. Por la noche es cuando se est\u00e1 deshaciendo. Aprendi\u00f3 bastante ese d\u00eda con ellas, con las de verdad. Es el otro viaje: el de la vida a la literatura.<\/li>\n<li>No se puede poner a escribir inventando desde la nada. Cuando se pone a escribir es porque ya hay algo en ella que ha cobrado forma despu\u00e9s de llevar madur\u00e1ndose mucho tiempo. Sus personajes son inventados pero todos tienen alguna conexi\u00f3n con una parte de ella muy estrecha. Todos sus personaje le pertenecen a ella, aunque tambi\u00e9n a la vida. \u00c9sta es su grandeza, en definitiva.<\/li>\n<li>Un d\u00eda me reconoci\u00f3 que est\u00e1 entre en la bondad y en la maldad por igual. Si no se identificara con ellas por igual no podr\u00eda describirlas. Milagros y Rosario son dos caras de una misma moneda que en realidad, muy profundamente, es ella misma: Rosario es la amargura, la infelicidad y Milagros es la inocencia y la locura. Ambas conviven en ella y salen de s\u00ed tanto como la experiencia entra en ella para dar forma a la esencia. Acci\u00f3n literaria pura, en suma.<\/li>\n<li>A veces piensa qu\u00e9 habr\u00eda sido de ella si la vida hubiera sido menos generosa de lo que lo ha sido. De esta pregunta interior \u2013o anterior- es de lo que trata Una palabra tuya: de la gente que tiene que vivir con pocas esperanzas, si la vida no te regala un atisbo de generosidad para elegir en medio de la nada.<\/li>\n<li>En Madrid, otro d\u00eda, me dice que no quiere que nadie sienta pena por su culpa. Contagiar tristeza le produce una sensaci\u00f3n muy inc\u00f3moda. Aunque sabe que la tristeza \u2013ese sentimiento melanc\u00f3lico que habla de la vida sin futuro- hay que sentirla y nombrarla con sinceridad, ella reconoce que no suele hacerlo, por pudor, por verg\u00fcenza, por falta de costumbre, tal vez por todo eso a la vez, y a\u00f1ade que tambi\u00e9n por cierta soberbia. Ahora, en Una palabra tuya, lo ha hecho con decisi\u00f3n y claridad, llam\u00e1ndola por su nombre: tristeza, tristeza por aquello que se pierde y que ya no se tendr\u00e1 m\u00e1s.<\/li>\n<li>Lo que hace cada domingo, en sus art\u00edculos en los que se transforma y se vuelve la voz ir\u00f3nica m\u00e1s corrosiva contra el costumbrismo espa\u00f1ol, es olvidarse de sus sentimientos y saca la parte divertida que hay en su manera de mirar la realidad colectiva. Salvo raras excepciones, pues hay domingos en los que sus art\u00edculos tambi\u00e9n se llenan de melancol\u00eda. A veces es muy reservada, le cuesta mucho expresar lo que verdaderamente siente, y no hay nada que le produzca m\u00e1s pavor que contagiar debilidad.<\/li>\n<li>Como articulista, posee una raro don: es voz para la gente. Entronca con la gente. Tiene una visi\u00f3n pol\u00edtica de la pol\u00edtica que sit\u00faa como pocos la pol\u00edtica en la realidad. Eso acarrea disgustos, pol\u00e9micas y soledades. Muchas veces incomprensi\u00f3n. Generalmente unanimidad en sus lectores. Como articulista, tambi\u00e9n se la ama.                                                                                            CONTEXTOS: Ahora se considera una superviviente, y oculta toda su vulnerabilidad en p\u00fablico, porque si la gente supiera lo f\u00e1cil que es herirla, estar\u00eda expuesta a que la rompieran en mil pedazos como si fuera de cristal.<\/li>\n<li>De Una palabra tuya dec\u00eda Antonio Mu\u00f1oz Molina que era su novela en la que la sinceridad ocupaba un lugar destacado. Comparto esa opini\u00f3n, hay una profunda sinceridad cat\u00e1rtica -real o no, eso no importa, porque en literatura lo que importa es si todo lo parece-, un acercamiento a la verdad, y el lector percibe esa verdad, la hace suya de inmediato. Esta condici\u00f3n de E.L. de reflejar la vida en distintos registros hace que el lector, en esta novela, se vaya envolviendo por la confesi\u00f3n, o la larga explicaci\u00f3n vital interior que hace Rosario, y se contagie de la piedad hacia Milagros, y por eso queremos a Milagros, y por eso la comprendemos. E.L. da vida.<\/li>\n<li>La melancol\u00eda le afecta. Sobre todo en la primavera neoyorquina, donde la belleza ef\u00edmera de la realidad de pronto se le pone ante los ojos y le toca la piel. Me dijo una vez, en abril: \u201cAyer estaba sola en Central Park paseando, me detuve para ver el atardecer, para ver el skyline tan maravilloso que hay orientado hacia el sur. Los edificios parec\u00edan iluminados, parec\u00eda que hab\u00eda un sol agazapado tras ellos, y me invadi\u00f3 el \u00e1nimo la idea de lo r\u00e1pido que pasa el tiempo, la poderosa sensaci\u00f3n de que todo se va, la vida, las peque\u00f1as vanidades, estos d\u00edas que tenemos delante de los ojos, y me dio una emoci\u00f3n que casi me sent\u00ed caer al suelo\u201d.<\/li>\n<li>Le gustar\u00eda a veces no sentir las cosas tan arrebatadamente, ser m\u00e1s fr\u00eda, pero no se siente hecha para eso, y el principio de la primavera siempre la trastorna, se ve despojada de los a\u00f1os que han pasado, que no los vive como buenos recuerdos, sino como tiempo arrebatado.<\/li>\n<li>Durante mucho tiempo tuvo la impresi\u00f3n de que la vida la llevaba, de que no la controlaba ella. Fue una sensaci\u00f3n duradera, inh\u00f3spita y que provocaba una especie de retardo en la consecuci\u00f3n de las cosas, de la felicidad. Por eso a veces todav\u00eda se pregunta: \u201c\u00bfHago lo que dicta el enemigo o lo que en realidad yo pienso?\u201d. Siempre descubre sola las cosas.<\/li>\n<li>En absoluto se puede decir que sea sencilla. Es m\u00e1s, aborrece ser juzgada o calificada como tal. Posee un barroquismo innato, una gran don para al artificio y el camuflaje. Es una mujer con un alto grado de complejidad, y eso forma parte de su indudable atractivo. La complejidad adquiere las caras de lo diverso, de lo mudable y de ligero. De ah\u00ed tal vez proceda su hipersensibilidad para que nadie se sienta herido. Ni la hiera.<\/li>\n<li>E.L. sobre Una palabra tuya: \u201cCreo que es algo original, que tiene algo tragic\u00f3mico, algo valleinclanesco. De verdad creo que Valle Incl\u00e1n tiene algo que ver con esta novela, pero a lo mejor s\u00f3lo son ilusiones m\u00edas. Creo que es el mejor personaje femenino que he hecho.\u201d<\/li>\n<li>Su fuerza radica en que llega a hacer comprensibles las emociones y a profundizar, como todos querr\u00edamos hacerlo, en la propia alma. Adem\u00e1s, hay otras cosas en sus novelas: el mundo de clase media-media baja que retrata, el mundo de frases, gustos, vicios, costumbres, contextos que refleja, absolutamente coherente y cercano para mucha gente, sin caer en ning\u00fan momento en lo que habr\u00eda ca\u00eddo alguien con menos talento que ella: en la comedia costumbrista manida, en el potaje literario realista sin relieve. Lejos de eso, E.L. ha hecho en Una palabra tuya una especie de variante de la tragedia griega con forma contempor\u00e1nea como pocas veces se puede leer y experimentar. La imagen de Rosario entrando en el cuarto a ver el cuerpecito del ni\u00f1o muerto es absolutamente, arrebatadoramente inmortal, cl\u00e1sica, profunda, hermosa. M\u00edtica, en fin.<\/li>\n<li>Es una novela de verdad excepcional. Todo lo que hay en ella, clima, avance de la historia, tensi\u00f3n, vitalidad, prosa, personajes, todo en suma est\u00e1 perfectamente logrado, se abre y se cierra perfectamente, y no se percibe de inmediato que en realidad es una novela muy compleja de pensar, de concebir, ya que los lectores captan una especie de \u00abfacilidad\u00bb narrativa, de fluidez, fruto de la depuraci\u00f3n y fruto, a su vez, de la innata y natural virtud suya de escribir con la realidad incorporada.<\/li>\n<li>Del saber en el amor. En Madrid me dice: \u201cYo creo que Antonio es el hombre que me ha querido (que me quiere) durante m\u00e1s tiempo. Ten\u00edamos opiniones distintas. Yo pensaba que cuando me conociera m\u00e1s se cansar\u00eda pronto de m\u00ed (porque soy temperamental, intensa); \u00e9l dice que me ha querido m\u00e1s al conocerme m\u00e1s.\u201d Pero en el fondo es una mujer amorosa, extremada, y reacciona contra los controles, en materia del coraz\u00f3n. Sabe que experimenta las emociones sentimentales demasiado apasionadamente, y se repite a menudo que le gustar\u00eda en algunas ocasiones ser un poco m\u00e1s fr\u00eda. Esta oscilaci\u00f3n es propia de las apasionadas incurables.<\/li>\n<li>Tiene un gran sentido de la libertad, sobre todo para cambiar. A veces los lectores, transformados en los poseedores de ella como escritora, no quieren que cambie, y eso es duro. Pero sale a flote por su enorme y valiosa libertad para todo. Siempre es la ni\u00f1a feliz de aquella foto en la que est\u00e1 con toda su familia, sonriendo sola. Libre para esperar la felicidad que siempre llega, si se busca. Como ella hace.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo de Adolfo Garc\u00eda Ortega \u201cA la Tristeza le di los buenos d\u00edas, y cre\u00ed que la dejaba muy atr\u00e1s.\u201d [JOHN KEATS]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":263,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[6],"class_list":["post-76","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sobre-elvira-lindo","tag-sobre-elvira"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":563,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76\/revisions\/563"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/263"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elviralindo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}