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Me vais a quitar del mundo

Viernes 30 de septiembre de 2016  

“Me voy a poner delante del primer camión que pase”, “ya me echaréis de menos cuando falte”, “vosotros no sois normales”, “te voy a devolver a los gitanos que te dejaron en la puerta”, “y si tus amigas se tiran por un puente ¿tú también te tiras?”, “un día yo me largo y no me volvéis a ver el pelo”, “un día me subo a una peña y me tiro”, “te voy a acogotar”, “os voy a meter a todos en un internado”, “eres más tonto y no naces”, “me vais a quitar del mundo”, “me vais a enterrar”. Usted también puede añadir la frase, seguro que fresca aún en la memoria, que pronunciaba su madre en esos momentos desesperados que culminaban en una declaración brutal de hartazgo, aburridas como estaban de una condición de la que no podían escapar.

Me puse a la tarea de recopilarlas esta semana, animada por un libro que comencé a leer con cierta aprensión: #Madres arrepentidas. Una mirada radical a la maternidad y sus falacias (Reservoir Books), de la israelí Orna Donath. Confieso que me chirría el hecho de que la propia autora califique su estudio de radical. Pues bien, mientras leía este ensayo en el que la autora da voz a 25 madres, de distinta edad y condición, que confiesan detestar la maternidad a pesar de amar a sus hijos, yo iba preguntando a los amigos si alguna vez sintieron que sus madres renegaban de ellos. Y sí, con frecuencia. Las frases más tremendas provenían de las mujeres de la generación de la mía, que desahogaban su ira sin importarles si eso hacía mella en nuestra sensibilidad. Visto el resultado no parece que aquellos momentos Magnani nos hayan dejado el corazón averiado, porque observo que acaban siendo frases fetiche que los hermanos compartimos con más risas que rencor. Va a resultar que la ultra expresividad mediterránea les servía a ellas de desahogo y nosotros, niños de una generación más curtida que la actual, lo hemos incorporado al álbum de recuerdos.

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© Elvira Lindo 2014