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¿Qué nos creíamos?

Domingo 7 de julio de 2013  

Hace unos meses, antes de que Snowden convirtiera la política exterior en un capítulo de Homeland, tuve una revelación. Imagino que mucho después de usuarios de Internet más avispados que yo, pero también antes que otros que hasta hace unos días han vivido en la inocencia. Estaba contestando correos cuando el pensamiento revelador cruzó mi mente. Fue una idea tan sólida que me levantó de la silla como un resorte: decidí que a partir de ese momento no escribiría nada en mi ordenador que no pudiera defender públicamente. No pensaba solo en algo tan pueril como los “estados de ánimo” que uno comparte entre sus conocidos en las redes sociales, también me refería a los correos de naturaleza privada, a los que se mandan con algún tipo de confesión a los amigos, a los hijos, a la pareja. Nada, las intimidades se acabaron en el ciberespacio. EL ARTICULO SIGUE AQUI >>

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© Elvira Lindo 2014