Facebook Twitter Youtube Instagram
 

La Familia Empantallada

Sábado 9 de enero de 2016  

  Para aplacar la murria que invade el ánimo la tarde de Año Nuevo salimos a cenar. La tarde de Año Nuevo contiene la murria de los domingos en dosis elevadas, así que lo mejor que se puede hacer es tirarse a la calle y buscar una taberna. La encontramos en la Cava Baja, una trattoria donde servían vino áspero del sur, de ese que tanto le gustaba a James Bond, y pasta de la de verdad. El local estaba tan animado que hasta se olvidaba el empeño maléfico del tiempo en hacernos viejos. Había muchas rusas, o a mí me parecían rusas, que lucían vestidos a lo Pedroche, pero con suficiente tela como para permitirse el lujo de llevar bragas, que es algo que siempre consuela en estos días invernales. Iban acompañadas, las rusas, de unos tipos de esos que te regalan un anillo y te entran ganas de salir huyendo. Eran españoles, ellos, de esos españoles a los que les gustan tanto las eslavas. No se trataba, entendámonos, de un ambiente estrictamente familiar, pero ¿quién en su sano juicio querría encontrar fuera de casa lo que tiene ya dentro y en abundancia? EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

Facebook comments:

Si no tienes Facebook, también puedes dejar tu comentario:

© Elvira Lindo 2014