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EL POLVO PARA QUIEN LO TRABAJA

Sábado 25 de junio de 2016  


Escribo la palabra “puta” con extrañeza, no suelo incluirla en mi vocabulario. Esas dos sílabas me siguen sobrecogiendo: o bien me suena al más agresivo insulto del extenso catálogo español; o bien observo que se recurre al término como una manera guay de normalizar el oficio. No sé cuál será el porcentaje de prostitutas vocacionales, pero me temo que no muy alto. Resultaría revelador saber cuántas pueden denominarse trabajadoras sexuales y cuántas son esclavas sin más. Estos días pasados, estas mujeres, cuya presencia suele reducirse a los sórdidos reportajes sobre trata de blancas, se colaron en casi todas las secciones del periodismo, de deportes al corazón, incluso irrumpieron de manera insólita en la campaña electoral. EL ARTÍCULO SIGUE AQUÍ ->> 

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© Elvira Lindo 2014