El Pan Nuestro
Una tostada de pan del día anterior para el desayuno. Un trocillo de pan con queso a la hora del tapeo. Pan para hacer barquitos en el plato en la comida. Un bocadillo de foie gras para la merienda o de mantequilla y chocolate, o de mortadela con aceitunas. Pan para mojar la yema del huevo por la noche. ¡Cuántas veces quisiéramos volver a la adolescencia sólo para poder adornar todas nuestras comidas del día con pan! Con pan todo tiene más gracia: los embutidos, las salsas, los desayunos, las tapas, las meriendas. Pero cuando se van cumpliendo años, por desgracia, hay que saber administrarlo: nuestro cuerpo no es capaz de metabolizarlo milagrosamente como hacía antes. Por eso, desde hace tiempo, supe que no me quedaba más remedio que resignarme y reservármelo para la hora del desayuno. Eso es lo que ha hecho que la primera comida del día se haya convertido para mí casi en la fundamental.
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