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Sermoneando

Miércoles 11 de abril de 2012  

Hace años vi un documental sobre jóvenes gais judíos ortodoxos (todos los adjetivos son necesarios) que luchaban porque se les permitiera ser rabinos. Dedicaban su juventud a ese empeño y sufrían horrores con la negativa de una Iglesia en absoluto tolerante con su condición sexual. Durante la hora que duraba la película yo me preguntaba, ¿por qué no dedican sus energías a otra cosa? ¿por qué no llaman a las puertas de otra religión que los admita? Para los creyentes españoles la posibilidad que propongo de cambiar a otra religión si la tuya no te admite tal cual eres pueda sonar frívolo; no lo es en cambio para muchos ciudadanos americanos que eligen su fe en función de las condiciones que cada Iglesia ofrece y demanda.

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4 respuestas a: Sermoneando

Marco Dice: Miércoles 11 de abril de 2012

Gracias, Elvira, por este artículo, y por pensar como piensas. Estas cosas son las que apartan a algunos creyentes de la Iglesia. Inadmisible se mire por donde se mire.

Diego Reverte Cejudo Dice: Miércoles 11 de abril de 2012

Enhorabuena por ese artículo, admirada y apreciada Sra. Lindo. El problema es que, como España sigue sin ser duna democracia, la timorata Constitución de 1978 no se cumple y la iglesia católica y gran parte de sus obispos siguen considerando que este país es su finca privada y quienes no son de los suyos merecen el insulto y hasta el asesinato, como quedó claro con la represión franquista. Para colmo, los españoles eligen mayoritariamente ser gobernados por un equipo de herederos ideológicos del franquismo, entre los que hay un bune número de miembros de sectas reaccionarias como el Opus Dei, los Kikos, etc. La única salida digna y legítima es la resuaración de la II República

José Manuel Dice: Jueves 12 de abril de 2012

Hola Elvira. El comentario que quería hacerte está relacionado ligeramente con tu artículo, sobre el que cabe apuntar poco más que la vergonzosa deserción de los consejeros del PP y CIU de su reunión. ¿Para esto les pagamos? Quería comentarte una foto que acabo de ver en la web de El País sobre la monja acusada del robo de niños (un asunto del que por cierto creo que ha pasado por mi vida dos veces en personas cercanas a mi familia). No quiero comentar algo tan obvio como que la tal monja da más miedo que el raptor de niños de Chitty Chitty Bang Bang (una pesadilla de mi infancia), no. Todavía me da más miedo la sonrisa de su joven compañera. Es como la sonrisa de Camps a la entrada de los juzgados, pero a lo bestia, como los “dientes, dientes” de la Pantoja pero en una circustancia terrible y muy dolorosa. Parece mentira que una sonrisa pueda ser tal falta de respeto y sensibilidad, y aunque sé que no se debe generalizar, representa perfectamente para mí la tan hablada hipocresía de ls Iglesia (en este caso católica). Nadie acude ante un juez como si fuera Julie Andrews en Sonrisas y lágrimas. Es una sonrisa que me pone los pelos de punta.

Francisco Dice: Viernes 13 de abril de 2012

Sí, y siguiendo con este tema, ¿qué pasa con las subvenciones del gobierno a la Iglesia católica y los recortes a todo lo demás, sobre todo lo cultural? ¿No se aplica la crisis a la Iglesia?

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© Elvira Lindo 2014