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Profesores

Miércoles 7 de septiembre de 2011  

Confundir horas lectivas con horas de trabajo no es gratuito, es una manera de contribuir al lugar común de que los profesores trabajan poco. Tampoco es nuevo: siempre que se trata de estrechar los derechos laborales en la enseñanza alguien deja caer, como de manera inocente, que los docentes de la educación pública gozan de más ventajas que el resto de los trabajadores. Por más que se informe sobre los desafíos a los que se enfrenta un profesor en nuestros días, siempre habrá un buen ciudadano que llame a la radio o escriba al periódico para informar, por ejemplo, de las largas vacaciones que disfrutan los maestros. Es un clásico. A los políticos se les llena la boca con que no hay inversión más útil en nuestro país que la destinada a educación, hasta que un día se ponen a hacer números y empiezan por ahí: prescindiendo de interinos y poniendo sobre los hombros de cada trabajador dos horas más.

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3 respuestas a: Profesores

Mª Luz Couceiro Dice: Jueves 8 de septiembre de 2011

Una sola palabra ¡GRACIAS!

Atticus Dice: Jueves 8 de septiembre de 2011

Gracias. Iba a trastear por si en tu página había un correo para pedirte permiso para incluir este artículo en mi blog (http://nomadassquare.blogspot.com/). Pero ya veo que lo has puesto en el tuyo, así que remitiré a él. De hecho, se lo he enviado a muchos de mis compañeros.

Porque soy uno de ellos.

Esta mañana he mirado muchas páginas web de periódicos de Guadalajara, pues ayer estuve en la concentración e interrupción del pregón de las fiestas. Además de los consabidos vagos, insolidarios, privilegiados, etc., nos han llamado talibanes, de extrema izquierda, rojos peligrosos, boceras (sí, con “b”), fascistas e incluso golpistas. “Dales caña”, decía uno en los comentarios. “No te achantes, Cospedal”, otro más. “Os ponía yo 8 horas de teleoperadores por 700 €”, y así hasta el infinito.

Además de que no veo más argumento que el “ad hominem” y, para defender las medidas de Cospedal, el llamado de autoridad (o testicular más bien, con perdón), me da miedo el nivel de insultos y resentimiento. Algo hemos debido hacer mal, algo no hemos explicado bien para que tanta gente crea que no trabajamos y que somos parásitos de la sociedad. ¿O es que somos la excusa fácil para justificar cualquier desmán, algo así como el chivo expiatorio, el colectivo que lanzar a la gente para que no pregunten cuál es realmente el origen de sus problemas de desempleo, subcontratación y demás?

Me ha indignado especialmente el comentario de Ana Botella, que ha dicho que ya les gustaría a los funcionarios del Ayuntamiento de Madrid trabajar 20 horas. Y a mí, se lo aseguro, y supongo que también a su hermano Álvaro, al que debería preguntar un poco qué es ser profesor antes de decir semejantes tonterías (¿o maldades?).

Bien, estoy recibiendo mensajes de mis compañeros interinos (yo no lo soy). Algunos me dicen que ya les han comunicado que sobran. Otros andan como almas en pena sin saber si van a trabajar en una semana ni dónde. Una me dice que perderá la fianza del piso si se tiene que ir. Y yo me tendré que hacer cargo de esas horas, de esos alumnos, que ellos no conocerán. Y a la rebaja de emolumentos del 8% (porque no fue el 5%) se le añadirá otro 10% de trabajo. Y entonces, cuando mi equipo directivo me diga que por qué no hago actividades extraescolares (gratis, naturalmente), le preguntaré qué es un fontanero vocacional que viene por las tardes a arreglar la cisterna porque, tras aumentarle el trabajo y bajarle el sueldo, todavía tiene el entusiasmo intacto y la vocación a prueba de cualquier político que no ha visto un instituto más que en las pelis yanquis.

Pues eso, que gracias por tus palabras. Yo, temo, necesito muchas más para decir mucho menos. Pero es importante saber que no estamos solos, que no todos creen que somos filodelincuentes.

magu Dice: Jueves 13 de octubre de 2011

Que triste ver como a la docencia se le ataca. A ELLOs en su juventud les hubiera g
ustado este estado en que nos encontramos? No porque ellos iban a colegios la mayoría del clero allí a los docentes no les daban más que la comida y ropa. Nosotros no pertenecemos nada más que a criar y educar anuestros hijos y necesitados remuneración. La ley del embudo.

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